Tercera Parte

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Sara despertaba después de casi dos días desde el incidente. Una jóven era quien se encontraba en ese momento en la habitación, preparando algunos productos de limpieza para la muchacha, Sizhui se lo había encargado.
Sara miró a su alrededor aún aturdida, la jóven se percató de ella y fue a verla.
— Señorita. Está despierta.
Dijo amablemente mientras la ayudaba a incorporarse.
— Gracias..
La jóven abrió grandemente los ojos al escucharla ¿Acaso había dicho lo que oyó? En ese momento le dijo "gracias" en mandarín, precisamente el idioma del cual Sara no tenía idea.
— Señorita.. ¿Puede entenderme?
Sara se dió cuenta de lo que pasaba y se quedó sorprendida también, sobre todo al entender perfectamente lo que la otra le decía. Asintió ante la pregunta.
— Tu... ¿Puedes entenderme?
La jóven discípula asintió de igual forma. Ninguna podía comprender cómo podía estar pasando eso.
— Espere aquí, debo avisarme al Líder del Clan.
Sara no tuvo tiempo de detenerla ya que la otra salió rápidamente de la habitación sin esperar una confirmación.
Se quedó sentada en la cama pensando. ¿Como era eso posible? Tan sólo hacer unos días no podía entender nada de lo que los demás decían y mucho menos comunicarse con ellos de modo que la entiendan, y ahora despertaba hablando el idioma como si nada. Se tocó la cabeza sintiendo un mareo leve. Pensándolo mejor, tal vez aquel incidente tenía algo que ver, pero aún así no lograba entender lo que había pasado.
Sin embargo, el haber terminado entendiendo el idioma resulta una gran ventaja para ella, al menos podría comunicarse con los demás sin problemas.
La jóven discípula no tardó en regresar acompañada de Zewu Jun quien rápidamente se dirigió a ella, para hacer una suave reverencia lo cual Sara lo encontró un tanto incómodo, pero aún así inclinó levemente la cabeza para corresponder el saludo tímidamente.
— Señorita Sara ¿Como se encuentra?
Sara sonrió suavemente, como siempre Zewu Jun inspiraba un aire de confianza con su sonrisa amable.
— Estoy bien. Muchas gracias por cuidar de mí.. No sé como agradecerles.
— No hay nada que agradecer. Ayudar a los que los necesitan es una de las reglas de nuestro Clan.
— Señor.. Ze.. Zewu Jun? — dijo nerviosa, realmente aún no sabía como dirigirse correctamente con las personas a su alrededor, no quería ofender a nadie, sabía las consecuencias de aquello en esa tierra.
Por suerte la suave sonrisa en el rostro del Líder del Clan hizo que se relajara un poco.
— Así es, veo que aprendió mi nombre. No debe preocuparse por las etiquetas, al menos no conmigo y con Sizhui. Sabemos que no es de aquí, es natural que no entienda nuestras costumbres.
"Es un alivio" pensó Sara más relajada.
— Muchas gracias. Debo preguntar... Acerca de lo que ocurrió conmigo, ya sabe, antes de caer inconsciente — Sara clavó sus ojos en él — ¿Tienen alguna explicación? ¿Qué fué lo que me pasó? Me sentía muy extraña — No pudo evitar llevar la mano a su pecho y apretar la tela — Aún ahora me siento un tanto... Diferente.
— Es un tanto difícil de explicar, pero realmente no es nada malo. Su cuerpo básicamente experimentó una especie de transformación. Cómo explicarlo... — Básicamente adquirió poderes espirituales.
Sara estaba estupefacta ¿Acaso escuchó bien? ¿Poderes? Bajó la vista un tanto perdida.
— Ya veo... — susurró apoyándose en la cama, luego suspiró sintiéndose mareada.
Zewu Jun notó eso y se acercó apoyando su mano en el hombro de la jóven.
— No hay nada de qué preocuparse. Tal vez aún esté asustada, pero aquí la cuidarán bien y le ayudaremos a lidiar con estos poderes.
Sara levantó la mirada y Zewu Jun sonrió suavemente.
— También la ayudaremos a regresar a donde perteneces. Hallaremos la forma.
Sara se sintió más segura y sonrió asintiendo. Luego recordó algo. Su celular, no lo sentía por ninguna parte.
— M..mi.. mi teléfono — su mirada recorría la cama.
Zewu Jun creyó entender.
— Se refiere a aquel aparato rectangular que traía consigo ¿Verdad?
Señaló una mesa detrás suyo.
— Está allí junto a su ropa y demás pertenencias. Espero no se moleste, le dije una de nuestras discípulas que la arreglara adecuadamente.
Hasta ese momento Sara no se había dado cuenta de que ya no traía su ropa, sin embargo traía puesto unas ropas extrañas para ella pero que se veían hermosas. "Me pregunto si me veré hermosa como las mujeres de aquí" pensó ella. Tenía ganas de verse en un espejo.
— De nuevo... Muchas gracias por cuidar de mí. Soy una extraña y aún así me han tratado tan bien, nunca recibí un trato tan gentil.
Sonrió e inclinó la cabeza en gratitud. Comenzaba a relajarse y a no tener tanto miedo de aquel lugar. Después de todo, el clan Lan era un Clan bastante amable.

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⏰ Última actualización: Jan 10, 2021 ⏰

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