Durante el día restante y toda la noche, Bellamy no paró de leer el libro. Fue hasta las 5 am cuando se decidió a dormir y enseguida se tiró abruptamente a la mullida cama dispuesta a que Morfeo se la llevara a sus brazos. Pero increíblemente no pudo cerrar los ojos aun cuando los parpados le pesaban del cansancio.
Se rindió a seguir intentando dormir y se limitó a observar el techo de la habitación que le ofrecía la suave luz de un cielo a punto de cambiar al amanecer. Para su punto de vista era irónico que ella hubiera aparecido en el mundo de la historia que le desagradaba y le hartaba con tan solo escuchar alguna palabra referente a ella.
Y por primera vez desde que apareció en el castillo la realidad le cayó en la cabeza como un balde de agua fría;<<¿Por qué ella debía de estar ahí? ¿Cómo era posible que se encontrase en 1993? ¿El odiar Harry Potter provocó todo esto?>> Y con esas preguntas en mente, por fin pudo conciliar el sueño.
Jamás se esperó que a las 8 de la mañana un elfo se encargara de despertarla y si ella hubiese sabido que dormiría solo 2 horas y media mejor hubiera dejado la lectura para después. Ella aún creía que soñaba cuando vio al pequeño elfo dejar una charola con su desayuno y luego desaparecer con un ruidoso crack. La verdad no tenía la menor intención de separarse de su cama, pero debía hacerlo si quería ir con Hagrid a donde Ollivander.
Después de desayunar, Bellamy se vistió con rapidez tomando del ropero unos jeans negros, una blusa con rayas horizontales color azul y grisáceo, y unos tenis blancos que ahora si eran de su número. Se cepilló el cabello y al terminar de arreglarse una lechuza parda entró por la ventana y le picoteó la mano numerosas veces para que le prestase atención, Bella con molestia desató el pergamino que tenía la pata de la lechuza.
Encontró en el pergamino una pulcra y limpia letra manuscrita que parecía sacada de esas invitaciones a bodas o fiestas elegantes. Era apenas un pequeño párrafo escrito por Dumbledore para ella:
Querida Srita. Renaldi:
Espero que su primera noche en el castillo haya sido grata, pues hoy le espera su primera excursión al Callejón Diagon. Hagrid la estará esperando en el vestíbulo principal a las 9:30, mientras tanto, los cuadros servirán de guía para que usted pueda llegar hasta allá. Por lo pronto, tendré que atender un asunto con el ministerio y Azkaban, usted ya sabrá.
A las 5 pm espero verla en mi despacho. Habrá una tarta de calabaza en mi escritorio.
Albus Dumbledore.
Bella dejó de leer y depositó la carta en la cama. Algo le decía que la última línea era una contraseña, pues no creía que el mago hubiera puesto algo tan trivial así como así. Suspiró y observó el reloj que había en la habitación: eran las 9:00, le quedaba un tiempo razonable para poder perderse en los corredores del castillo hasta encontrar el vestíbulo. Se maldijo internamente por no haber estado atenta la tarde de ayer cuando McGonagall la acompañó al despacho del anciano director, quizá así hubiese sido más fácil para ella.
Salió de la habitación decidida a encontrarse con Hagrid, aunque aún no comprendía por qué los cuadros tenían que guiarla, eso era más que complicado. ¿no habría sido más sencillo que algún fantasma lo hubiera hecho? Sus razones tendría Dumbledore al fastidiarla de esa forma. Pasó los siguientes veinte minutos intentando dialogar con algunos de los personajes de los cuadros. Con unos cuantos fue una perdida de tiempo, pues querían interrogarla ya que creían que no era normal su presencia en el castillo, o algunos simplemente querían contarle historias un tanto extrañas. Sólo el cuadro de una mujer tejiendo fue la única que la guio hasta las escaleras principales, ahí, llegando unos minutos tarde pudo divisar a un semigigante de 3 metros de altura que la miraba bajar las escaleras con una sonrisa amable.
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Operación: Cambiar la historia
FanficBellamy ha vivido como una muggle toda su vida y con un constante disgusto hacia la saga de Harry Potter. Sin embargo, los accidentes no existen y las oportunidades a veces sólo se presentan una vez en la vida; a pesar de todo, esto no será impedime...