Siguiente capítulo de esta historia. No pretendo hacer un angst, así que pueden guardar los pañuelos.
Recuerden sus comentarios, correcciones de ortografía, sugerencias y estrellas son bienvenidos siempre que nos tratemos con respeto.
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Un jueves, el primero de julio, durante una tarde lluviosa. Madara recibió una sorprendente visita.
Izuna estaba parado en su pórtico y completamente desconsolado.
Resultaba que su hermano le guardaba más secretos de lo que esperaba. El año pasado, Izuna había empezado una relación con Tobirama Senju, un enemigo jurado del clan. Por eso no había querido tener contacto con él, no estaba enojado solo pensó que se interpondría en su felicidad.
Pero hace una semana, mientras trataba de prepararle una sorpresa a su novio. El chico se ocultó en su oficina y escucho por casualidad una conversión que tuvo Tobirama con uno de sus primos.
El Senju sólo se había acercado a él para sacar algunos de los secretos del clan Uchiha para poder tenerlos a raya o en su defecto alguno que permitiera exiliar a Madara.
Izuna se había sentido como un tonto, en cuanto pudo salió de ahí y dió por acabada su relación con Tobirama cuándo lo acorraló en la plaza del pueblo y le pidió que revelarán su relación al público. Cómo esté negó que la tuvieran e incluso lo tildo de loco, le dió un motivo para dejarlo sin revelar lo que había escuchado.
Entre lágrimas Izuna le pidió perdón a su hermano de rodillas. Madara no tenía el corazón para negárselo. Él era su amado hermanito y por si fuera poco el también había hecho estupideces por amor.
Era cosa de familia, el amor de un Uchiha era uno de los más intensos que se podían experimentar y uno de los que más nublaban el juicio cabe aclarar.
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Un mes después de la visita sorpresa de su hermanito, Madara se había encargado de convencerlo para que se mudara con él.
A pesar de lo mucho que les faltaba para estar al corriente con la vida del otro cayeron en una agradable rutina. Izuna pudo ver por fin el descontento del clan y el pueblo con su hermano, así que empezó a idear formar para mejorar la percepción pública de Madara.
Dichos planes se volvieron la sobremesa habitual de su cena. A Madara realmente le daba igual cómo lo viera la gente ahora que había recuperado el amor de su hermanito. Por primera vez desde que se creó el complejo Uchiha, se sentía feliz y le daba gusto ver como Izuna recuperaba la animosidad que siempre lo había caracterizado.
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Té de Hashi
FanfictionMadara está triste, un té muy especial va a darle alegría a su vida.
