Parte: 2.
Entro en el escritorio de mi papa. Mi madre esta detrás mio.
Montserrat: Por favor ayúdame.
Lauro: ¿Pero que pasa?
Montserrat: Sebastián y yo terminamos, yo no me quiero casar con el.
Lauro: ¿Qué? ¡Pero…! ¡Hija explícame qué pasó! Que…
Me acerco a mi papa.
Montserrat: Por favor ayúdame a que mi mama no me obligue a hacer algo que yo no quiero hacer, papa. ¡Porque antes de eso! ¡Yo prefiero irme de esta casa!
Mis padres se estaban mirando.
Lauro: Retírate Graciela déjame a solas con Montserrat.
Graciela: ¡No! ¡Como pude ser que le permites…!
Lauro: ¡Que te retires! ¡Quiero hablar a solas con mi hija!
Graciela dijo señalando me.
Graciela: Te hace falta Jesús.
Graciela salió del escritorio de mi papa.
Lauro: Tranquila mi hija, tranquila.
Mi papa me acaricio.
Lauro: Yo ya no puedo esto.
Graciela entro en la sala donde estaba mi hermano Dimitrio y también mi tía Carlota que estaba asentada. Graciela también se sentó.
Dimitrio: ¡Ay! Ya bájenle. El mundo no se va a acabar porque mi hermana se peleo con su novio.
Carlota: No se trata de un pleito cualquiera, Sebastián rompió con ella para siempre.
Graciela: Nada es definitivo Carlota. ¡Y te exijo que te pongas de mi parte y me ayudes a presionar a tu hermanito para que obligue a Montserrat a hacer lo correcto!
Carlota: Lauro sabe lo que hace.
Graciela se levante de la silla rápidamente.
Graciela: ¡Pero Montserrat no! ¿De parte de quien estas Carlotita?
Entonces salí del escritorio con mi papa.
Lauro: Ve a tu cuarto hija trata de calmarte, y… Al rato nos vemos para cenar.
Montserrat: Si, papa.
Lauro me da un besito en la frente. Voy hacia mi cuarto.
Graciela: ¡No me vas a decir que estas de acuerdo…!
Lauro: ¡¿Qué?! Para mi es una buena noticia que mi hija allá recapacitado a tiempo. Descubrió que no esta enamorada de este Sebastián.
Graciela: Pero…
Lauro: ¡Pero nada! Yo estoy feliz con esta decisión y te suplico que respetes los deseos de nuestra hija. Ya es una mujer, ¡Por eso ya no puedes manipularla! Como cuando lo hacías cuando era una niña.
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En la hacienda de Benjamín Almonte.
Entra en la habitación de Benjamín, Juventino haciendo como si llora. El padre Anselmo esta allí también.
Juventino: Se nos adelanto el patrón, padre.
Juventino le pone dos monedas encima de los parpados de Benjamín.
Juventino: ¿Ya vio? Que tranquilito quedo. ¿Me podría dejar un momento mas con el patrón? Es que… Quiero despedirme de él.
Padre Anselmo: Esta bien.
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Lo que la vida me robó
RomanceEn el pueblo de Agua Azul, una joven muchacha de «buena posición social», Montserrat, cuya madre, Graciela, domina a su antojo para su propio interés con el fin de conservar «estatus social». Su familia está en bancarrota, es por ello que, Montserra...
