He's mine

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Rachel y Jason se encontraban sentados en una de las mesas, de fuera de una cafetería.

Era bastante agradable tomarse un buen café con la brisa de la mañana, pegando en sus rostros.

Pero había algo que estaba comenzando a molestar a Rachel. La odiosa mesera.

Ellos solían frecuentar esa cafetería prácticamente todas las mañanas, y ella siempre estaba ahi. Con su sonrisa egocéntrica y su cabello rubio sacudiendose para todos lados.

Quería llamar la atención de Jason. Pero el no hacía más que tomarla como estúpida cada dia más. A veces le devolvía la sonrisa, pero por incomodidad o por el simple hecho de no querer problemas.

Y eso a Rachel le hervía la sangre. A veces se ponía roja y Hasta pareciera que le salía humo por las orejas, como una tetera.

Jason se reía internamente por eso, pese a que si se burlaba probablemente Rachel haría algo bastante estúpido. O tal vez sólo se iría y diría algo como "quédate con esa perra"

Lo cierto es que Rachel hacia todo lo posible por contenerse, y no hacerle explotar los órganos. Pero cada vez se sentía más cerca de eso.

Y más aún, cuando la odiosa rubia estaba cerca de ellos, y meneaba sus caderas para todos lados.

A Jason le importaba un comino. Pero a ella la hacía sentir insegura.

Aveces pensaba que en algún momento Jason sólo la dejaría por una chica como esa mesera. Obviamente nunca se lo diría a Jason. No se atrevería.

Finalmente ambos terminaron su café, y se levantaron para irse.

En esta ocasión, a excepción de las demás, la rubia se encontraba fuera del local. Por lo que podía observarlos perfectamente.

Fue ahí cuando Rachel sintió la necesidad de tomarle la mano a Jason. Obviamente el no se sorprendió, no nada por el estilo.

En ese momento Rachel sintió una satisfacción en lo más profundo de su ser. Ya podía imaginarse la cara de la rubia y....

"¡Adiós Guapo!"

Rachel freno de golpe al oírla, y Jason noto como apretaba los dientes. Le jalo el brazo, con la única intención de seguir caminando, pero ella permaneció dura como una piedra.

Finalmente soltó la mano de Jason, y fue en dirección hacia aquella chica tan insistente y odiosa.

Maldicion, Rachel. Pensó Jason, siguiéndola.

El miedo se apoderó de el, en cuanto ambas chicas estuvieron frente a frente. Ya podía imaginarse a la chica muerta en el suelo, y los gritos de la gente.

Sin embargo, no paso nada.

"Creo que aun no te ha quedado claro, así que te lo volveré a decir. Y quiero que me escuches bien, porque no voy a repetirlo" Dijo Rachel, con voz serena, antes de señalar a Jason "¡El! Así como lo vez, con su rostro esculpido por los dioses y todo....Es mio"

"Yo..." se callo de golpe, en cuanto Rachel tomó a Jason por la chaqueta, y plantó un beso en sus labios.

Finalmente, Rachel sonrió con egocentrismo, y tomó la mano de Jason para alejarse de lugar.

Pero no sin antes girar su cabeza ligeramente, para ver a la rubia. Tenia una expresión de asco en su rostro.

Sonrió al verla, y volvió a centrar su vista en el camino.

"¿celosa no?" Se burlo Jason.

"Tu harías lo mismo, no espera....Si un tipo actuara como esa tonta, ya estaría muerto"

Jason no pudo evitar reír, ante las afirmaciones completamente ciertas por parte de Rachel "¿Con que mi rostro esta esculpido por los dioses?"

Rachel se sonrojo profundamente, al recordar lo que había dicho. Lo cierto es que no tenia ningún argumento planificado para aquella chica tan odiosa....Y menos para Jason.

"Callate"




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