Capítulo 3. ¡Seamos mejores amigos, Dice!

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—Ten cuidado, Cuphead... — miró con terror el como su hermano se tambaleaba sobre un taburete de madera intentando alcanzar la parte superior de la alacena.

— Casi lo tengo... — estiró su brazo todo lo que pudo, pero apenas rozó con sus dedos el bote de vidrio repleto de galletas.

— ¡Ya volvi engendros! — azoto la puerta y entró a la casa con una mueca fastidiada que duro nada cuando vio a Cuphead perder el equilibrio, rodó los ojos y deslizó un naipe

— ¡Cup- — la carta resbaló por debajo de la taza y abrió un agujero en el suelo, Cuphead cayó dentro, pronto sintió como si hubiese dado un brinco y se encontraba sentado en el sillón — ¿head?... — igual Mugman sintió su cuerpo descender por el suelo y nuevamente alzarse en el aire para terminar en el cojín de la sala. Los hermanos se miraron entre sí asustados.

— ¡Está bien, ustedes ganaron, pero espero que sepan que lo lograron, lograron romper mi voluntad y someterme a su tortura, haré lo que sea que me pidan, ¡ya me harto Wheezy! — ignorando los rostros asustados continuó con su espectáculo

— Estuve a punto de morir... — la pose dramática de King Dice se relajó y río.

— No seas tan dramático — los naipes alegres salieron de la cocina y corrieron a los pies del gerente, las tomó con cariño y se juntaron armando de nuevo la baraja, las guardo en su bolsillo trasero.

— ¡Yo no soy el dramáti- — Mugman le tapo la boca.

— ¡Señor King Dice!, ¿ya nos perdonó? — le regalo una sonrisa sincera al dado provocando que este desviara la mirada avergonzado, el pequeño gesto le recordó el lloriqueo, sus mejillas se sonrojaron levemente. El gesto pareció tierno a ojos de Cuphead y Mugman.

— Ajá... — suspiro dejando de lado ese tema — ¿Que quieren hacer?, soy todo suyo — llevó una mano a la cintura marcando su delgada figura.

— Mmmh... — entrecerró los ojos pensando — ¡ah, Beppi dijo que iba a ver una feria en la noche! — dijo Mugman alegre, Cuphead quito la mano enguantada de su boca. — ¡vamos! —

— No... — se abrumo al ver los niños correr hacia la puerta principal.

— ¿De que estas hablando dado? — Dice frunció el ceño.

— Las tres Islas aún me tienen rencor — los niños exclamaron recordando ese hecho — además... no soy fan de los juegos mecánicos —

— No se preocupe, ¡estoy seguro que todo el mundo querrá ser su amigo!, puede abrazarme cuando estemos en la montaña rusa —

...

Arrastraron al dado hasta el puente que conectaba con la segunda isla y lo convencieron de acercarse a escasos centímetros del marco que daba entrada a la feria.

Un pie, solo un pie puso sobre el suelo de madera y el ambiente alegre se callo abruptamente

— ¡Vamos primero a ese! — Cuphead señaló la montaña rusa central que crujía terroríficamente con cada carrito que pasaba, sobre las vigas.

— Definitivamente ¡NO! — se aterrorizó al creer ver a alguien salirse disparado del juego.

— No sea miedosito señor King Dice, ademas..., ¡podemos subir gratis si vamos con alguien mayor de 20 años! — chillaron alegres los niños y obligaron al mayor caminar dentro de la feria.

— ¡No hay fila!, Yeiii — un grupo pequeño de gente veía con miedo la montaña rusa, los niños se apresuraron para llegar a la entrada, pero un policía de espaldas los paró.

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⏰ Última actualización: Mar 18, 2022 ⏰

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