Adam y George

7 0 0
                                        

Viajando me preguntaba quién sería la próxima persona.
Al llegar, me recibió con los brazos abiertos. Una piel perfecta, ojos profundos y cabello rizado.
Las lágrimas se me cayeron al escuchar su historia, no podía entender como la gente podía ser tan cruel con alguien.
Cuando era niño, no lo dejaban ir a la escuela por su color de piel. No podía caminar tranquilo, porque todos lo miraban fijamente y susurraban cosas horribles. Cuando consiguió su primer trabajo, tenía 15 años, se encargaba de llevar bebidas a los blancos y cobrar en el bar.
Era un día común, cuando un hombre imponente entró al bar. Pidió un whisky en las rocas y le mostro un arma que tenía en el cinturón. Luego le dijo "Vas a renunciar e irte lo más lejos que puedas, o lo lamentarás"
- El miedo me inundó, la idea de pensar que le hicieran algo a mis padres y hermanos, era mayor a que hicieran algo a mi.
Hice lo que el hombre me pidió y salí por la puerta de servicio. Me giré y el estaba ahí-
De repente un hombre muy alto, como el que describía en su historia, entró a la habitación. Se presentó y preguntó.
- ¿Le estás contando la historia? Tu no sabes hacerlo, yo la cuento mejor.
Y comenzó a contar.
- Lo esperé afuera y comencé a contarle mi plan. Huir juntos a una cabaña en el bosque, tuviste que haber visto su cara, se puso un tono más claro, jajaja- (ambos rieron)
- Y aquí estamos, con nuestras locas ideas para cambiar la mentalidad de las personas sobre la gente de color- agregaron.
Estuve con ellos dos semanas y fueron unas de las mejores de mi vida, íbamos a ferias, donde con carteles y huelgas, concientizabamos a las personas.
Junto a casi 200 personas, fuimos a hacer una huelga de forma pacífica en la plaza central. La gente no tardó en acumularse y los policías con ellos.
Llegó el punto en el que comenzaron a arrestar a los que nos acompañaban y decidimos irnos, después de todo, en la cárcel no podríamos ayudar a nadie.
Ya era tiempo de partir a mi nuevo destino y fue así como juntos, me dieron una carta y unas palabras.
- Nunca dejes que callen a quienes tienen algo bueno para decir y nunca dejes que silencien a esa hermosa y brillante mente que tienes.
En la carta había un folleto como los que solíamos dar a las personas, pero este era diferente. Decía "nunca seas ciego, a las injusticias que viven los demas" .
Los extrañaré mis revolucionarios amigos.

Las 7 Maravillas Donde viven las historias. Descúbrelo ahora