El agua de la tetera comenzó a hervir. Alice se acercó y vertió el contenido en una bonita taza con motivos florales. Le puso una bolsita de English Tea y le añadió un poco de leche. Se lo llevó a la biblioteca y allí se sentó con las piernas colgando. Abrió el libro que había dejado a medias y se puso a leer.
Estaba totalmente metida en la historia, y cuando quiso darse cuenta ya era mas de media noche. Bajó a la cocina a dejar todos los platos y tazas sucias que había acumulado en la biblioteca a lo largo del día.
Mientras los lavaba sonó el timbre de la puerta y, curiosa fue a ver quien era la persona que la molestaba a esas horas. Miró por la mirilla para asegurarse de que no era nadie peligroso, pero se encontró con que no había literalmente nadie.
Frunció el ceño confundida mientras que abría la puerta con cuidado. Miró a todos lados pero nada. Sólo había un sobre en el suelo.-¿Es una broma?
Se asomó a la calle y volvió mirar a todos lados buscando a alguien, porque desde luego esa carta no había venido sola. Entró a casa debido al frío que hacía en la calle y se llevó consigo el sobre.
**********
Emily y su padre se dirigían a una mansión a las afueras de la ciudad, convocados por una carta que dejaron la puerta de su casa unos dias antes.
Al llegar allí, en la puerta de la gran mansión estaban los jefes de policia de otras brigadas, y no sólo se la ciudad, si no de otras partes de Inglaterra. Los policías fueron a saludarse, y mientras intentaban sacar una conclusión lógica a todo lo que estaba pasando, la ultima invitada hacia acto de presencia. Pelo rubio y corto, y una falta corta que tenía una colita de conejo pegada.
En total 10 personas.
-¡Little Rabbit! -Exclamaron los policías al unísono.-
El jefe de policía le colocó unas esposas en cuanto vio la oportunidad, que estaba seguro que no se iba a repetir.
-¿¡Que hace!?
-¿No es obvio? Detenerte.
Antes de que la astuta ladrona pudiera replicar, las puertas de la mansión se abrieron de par en par y una preciosa sirvienta salió a recibirles. El policía miró a Little Rabbit y con la esposa que faltaba se esposo a si mismo.
-Así no escaparas.
Entraron a la mansión, Emily iba al lado de la rubia, que en esos momentos estaba sufriendo una pequeña crisis de ansiedad.
-¿Que haces? -Preguntó la detective.-
-T... Tengo ansiedad... -Se tomó unos segundos para respirar.- ¿N-No lo ves idiota?
-¿cómo se que no finges?
-¿No está claro? -Miró al suelo agobiada. Sólo de pensar que podía ir a la cárcel hacía que su crisis fuera peor.-
-Bueno, ¿y qué hago?
-Convence a... A tu padre pa-para que me lleve cerca de una ventana...
-¿Por...?
-Porfavor.
Comenzó a hiper ventilar de forma algo alarmante y el jefe la llevó a la ventana más cercana, acompañados por una doncella.
-Ah... Ah... -jadeaba en la ventana.-
-¿Mejor?
-Un... Un poco... -Dijo mientras cerraba la ventana sintiéndose algo mejor.-
-No sé qué espectáculo nos quieres dar, pero te aseguro que vas a ir derechita a la cárcel, no dejare que huyas.
Aquellas palabras le revolvieron de tal manera el estómago, que sin quererlo, vomitó en mitad del pasillo.
-¿Se encuentra bien señorita? -Preguntó preocupada la sirvienta que los acompañaba.-
La ladrona asintió mientras se limpiaba restos de vómito de la comisura de los labios.
La sirvienta los acompañó al gran comedor principal donde se encontraban los demás. Parecía llevar algo de prisa.Llegaron al comedor, una sala inmensa presidida por la una mesa enorme. Había un juego de té por persona, lo ir le pareció curioso a la joven.
-Mira, no se que jueguecito es este, pero sácanos de aquí. -Le gritó un policía en la cara.-
-Yo no tengo nada que ver, joder.
-¡Mentirosa!
Hizo caso omiso a las acusaciones y se sentó entre padre e hija con un largo suspiro.
La sala estaba en silencio. La tension se palpaba en el ambiente. Todos miraban a Little Rabbit como si quisieran matarla, y esta, simplemente se limitaba a analizar todo lo que la rodeaba.De pronto, las luces se apagaron. No se oía nada ni a nadie, sólo el tic tac del reloj. Cuando las luces se encendieron, se encontraron con la más horrible y mórbida de las escenas.
Sentado al lado de Emily, yacia recostado en la mesa un hombre sin cabeza, la cual, estaba rodando por la mesa. La sangre salía a borbotones del cuello formando un gran charco de sangre.La respiración de la detective se aceleró. No era la primera vez que veía un cadáver, pero ver como la sangre brotaba de un cuerpo sin vida y sin cabeza la había dejado en un completo estado de shock.
La sala seguía en completo silencio,y las miradas de todos los presentes iban directas a la ladrona de guante blanco.
-Yo no he sido. -Se defendió antes las miradas acusadoras, pero de poco le sirvió.- ¡Estoy esposada! -Levantó la mano que tenía esposada al jefe.-
El agente que se sentaba enfrente suyo se levantó de golpe tirando la silla.
-¿Cómo sé que esto no lo has montado tú? Porfavor, ¿te crees que soy estúpido? Podrías habee contratado a un sicario.
-¿Esto es en serio? ¿Tengo pinta de asesina? -Negó con la cabeza exasperada.-
El policía que acababa de acusarla sugirió comer algo de lo que las doncellas habían puesto sobre la mesa. La ladrona miró con atención todos los juegos de mesa. Cuando llegó al de Emily, vio como su mano, algo temblorosa por el shock, iba a coger un tenedor. Antes de que si quiera lo rozase le dio un manotazo.
-No lo toques. -Susurró.-
-¿Por qué?
-¿Y si está envenenado?
-¿Y si no lo está?
-¿Apagan las luces, decapitan a alguien y tu sigues pensando que no va a ver más muertes?
La detective se lo pensó un segundo y decidió darle un voto de confianza a la rubia y no comer.
Al cabo de un rato 3 de los policías empezaron a toser, sin poder recuperar nada de aire. Sus globos oculares se tiñieron de rojo, debido a la presión, hasta que finalmente la sangre resbalaba por sus mejillas y nariz y morían asfixiados.
Sus labios se habían tornado de un color morado y desprendían un característico olor almendrado. Un claro caso de envenenamiento con cianuro potásico.
-Te lo dije.
-Han muerto 3 personas delante de ti.
-No los conocía.
-Asesina.
-¿Asesina? Perdona, pero podrías estar muerta.
-O no. Mi padre ha comido y esta vivo.
-Claramente está hecho al azar. Da igual quien muera primero porque vamos a morir todos.
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