Todo inició hace unos años cuando ni siquiera pasaba por mi mente que me llegasen a gustar las mujeres, porque era muy joven como para decidirlo y más cuando varias de mis amigas creían que eran "lesbianas" ya que era muy común en el momento en nuestro colegio, el que por cierto era femenino.
Casi a final del año escolar cambiaron a una niña que jamás había visto, de ojos claros, linda sonrisa y cabello alborotado, su nombre era Samantha.
Horas más tarde fui a hablarle y como todas averiguar el por qué de su cambio.
- Bueno, es que supuestamente estaba acosando a Carolina- decía ella mientras señalaba las comillas con sus dedos
- Que bobada, obviamente no hay acoso por ningún lado - le dije mientras sonreía
- Sí y ahora me toca estar aquí - dijo refunfuñando
-Eso lo dices porque no conoces a nadie aquí
-Puede ser,¿cómo te llamas?- con una sonrisa de medio lado
-Julieta y tu eres...
-Samantha
Poco después de presentarnos comenzamos a hablar muchísimo de nosotras y de lo que hacíamos, empecé a conocerla y poco a poco me di cuenta lo coqueta que era, no sólo conmigo sino con varias, lo cual no me importaba, porque ella no me atraía nada.
No tuvo que pasar mucho tiempo para que empezaran los rumores acerca de nosotras .
-Juli, ¿podemos hablar?
-claro
-Se que has escuchado que dicen que tu y yo tenemos algo y ...
-Sí, ya sé, no te preocupes sin sólo rumores y nada ocurre
-no, es que sí ocurre- me dijo sujetándome del brazo
- ¿Que?-dije sorprendida
Me abrazó fuertemente y al oído me dijo - me gustas- inmediatamente la separé de mi y le dije- Sabes que me gustan sólo los hombres, ¿cierto?
Se quedó viéndome y me susurró que lo olvidara.
Rápidamente pasaron los días y el año terminó, ella con su novia y yo con el mío.
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Un café, dos mujeres
RomanceJulieta está enamorada de una increíble mujer, aunque no sabe de quién exactamente ya que existe la posibilidad de que sea Samantha o Antonia. Acaso, ¿es posible que pueda estarlo de ambas?
