Había pasado una semana desde aquel día Namjoon llamó a Hoseok al menos 200 veces pero jamás respondió el teléfono, había enviado al menos unos 500 mensajes pidiendo perdón pero jamás admitiendo lo que sentía por él, ni siquiera estaba seguro de que admitiría tal cosa, el día después de su desastrosa borrachera Jungkook lo confronto y regaño por romper el corazón del mejor amigo de su novio y Yoongi lo secundo un vez más haciéndolo sentir aún más miserable, él estaba roto también, era como si Hoseok se hubiera llevado un chachito de él y solo lo recuperaría cuando estuviera con él de nuevo y fuera sincero consigo mismo sobre ese asunto.
Jamás imaginó que Hoseok se enamoraría de él, nunca se creyó lo suficientemente bueno como para que Hoseok se enamora de él, pero sucedió, jamás fue su intención herirlo solo era un chico idiota, Namjoon podía tomar decisiones de casi absolutamente todos los aspectos de su vida, pero cuando se trataba de su vida amorosa parecía un niño pequeño incapaz de decidir si quería helado de chocolate o helado de chocomenta, como si hubiera olvidado que detestaba la chomenta.
Después de esas semana pasaron muchas más, Namjoon intentó buscarlo en su casa pero tampoco consiguió nada, el portero al que sobornó le dijo que Hoseok había ido a Francia por tiempo indefinido, eso lo hizo sentir aun peor, cruzó por su mente que quizás nunca volvería a verlo de nuevo.
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Cuando Namjoon se dio cuenta habían pasado seis meses desde ese día, era viernes por la noche, Namjoon iría al club como cada viernes desde hace seis meses, la unica estupida razón por la cual lo visitaba era porque tenía esperanza, esperanza de que Hoseok algún día atravesara la puerta, lo extrañaba y necesitaba casi tanto como el aire que respiraba, incluso le preocupaba la manera tan desesperada en la que lo pensaba a cada segundo de cada maldito día, pensó que en ese tiempo lo olvidaría pero resultó todo lo contrario, Hoseok se clavó en su corazón y no pensaba irse en un largo tiempo.
Llegó y se sentó en la barra, un whisky tras otro esperando algo que nunca llegaría como cada viernes por la noche, no iba a divertirse o conocer personas, no había tenido sexo en seis meses, no porque no lo deseara, la verdadera razón era que no era Hoseok y nunca nadie sería tan bueno como él, sabía que el cuerpo que tocaría no sería el suyo, que no podría recorrer su tersa y suave piel, delinear sus curvas, morderlo, besar cada centímetro de él, no serían sus hermosos labios los que besaría con desesperación, ni podría oler ese exquisito aroma a fresas que se concentraba en su cuello, no sería el interior de Hoseok en el que hundiría y lo hiciera llegar al clímax, no vería esa mirada especial cada vez que lo consentía después de tener relaciones, no podría acurrucarse con él en la cama, ni tampoco dejar que alguien más durmiera en su pecho mientras escuchaba el latido de su corazón, no podrían compartir una charla tonta sobre cualquier cosa aun recordaba cuando Hoseok le dijo que la luna era de queso, tampoco habría alguien que le acariciara el cabello para calmar sus molestos ronquidos, se sintió triste y miserable, Namjoon estaba listo para admitir que estaba tan enamorado de Hoseok que le calaba hasta los huesos, estaba listo para admitir que por primera vez desde que tuvo a Hoseok entre brazos dejó de sentirse vacío, él era la pieza perfecta que embonaba en ese hueco, hasta el momento en el que lo dejó ir.
Jamás se cansaría de esperar a Hoseok, lo esperaría esta vida y la siguiente, hasta que él apareciera, hasta que pudiera decirle lo mucho que lo amaba, aunque Hoseok ya no la amara más, necesitaba decírselo.
Se fue a casa triste como cada día desde que lo dejó ir, quizás estaba flagelándose demasiado pero no podía dejar de sentirse miserable, cuando llegó a su hogar fue directo a la habitación de Suni, si existía alguien que pudiera hacerlo sentir mejor, incluso hacerle olvidar ese dolor, era su hija, el amor que ambos sentían podía contra todo lo malo que existiera en sus vidas, Suni sin duda era la vida de Namjoon, entró a la habitación y se recostó al lado de ella, la pequeña se despertó en seguida, ya que sintió el peso de un cuerpo en la cama y la colonia que tanto adoraba de su padre.
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Liberame Hoseok (NamSeok)
FanfictionKim Namjoon es un chico millonario de 21 años que asiste con frecuencia a Paradise in Hell un club poco común, dónde las personas pueden complacer todas sus perversiones sexuales, ahí el conoce a Jung Hoseok con quien empezara un relación sexual Ki...
