Orden, control y nada de situaciones inesperadas. Él vivía así a diario hasta que su hermano tuvo que seguir sus instintos, decidir buscar sobre una vida pasada y encontrar a la mujer que había amado en otra vida.
¿Era necesario que arruinara su tranquilidad?
Todo esto solo lo dejaba a un paso más cerca de admitir que era Zander y abrazar un destino al cual se negaba a repetir. E iba a hacer lo que fuese para no arruinar otra más de sus vidas. Pero mientras tanto, tenía que convivir con el hecho que Liam era amigo de Aria, compartían cosas en común y se divertían juntos.
Le ofendía el hecho de que había sido dejado a un lado por la misma persona que estuvo con él durante 26 años.
— La vena de tu frente está a punto de reventarse, deja de mirarlo así —se quejó Laurent, ocultando la sonrisa bajo su vaso. Sus ojos oscuros brillaban maliciosamente mientras veía a Ezio de mal humor, y a Liam hablando entre risas con Aria.
Laurent solo ocasionó que Ezio clavara su hiriente mirada sobre él, mientras bebía cerveza como si fuese una bebida más fuerte. Estaba enojado y herido, no sabía si era porque su hermano no le prestaba atención o porque esa atención estaba puesta en Aria.
— ¿Recuérdame por qué vine? —exigió, acomodándose en la silla, más cerca de su amigo.
— Quieres hacer las paces con él, pero careces de destrezas sociales y emocionales suficientes para hacerlo —respondió. Ezio reprimió el deseo de golpearlo, porque le resultaba más fácil quejarse que admitir que llevaba la razón.
— Algún día, al menos una vez, ¿vas a estar de mi lado? —preguntó entre dientes, la sonrisa de Laurent era divertida y aunque no le respondió, Ezio sabía que más allá de las palabras, él era demasiado suave con su hermano.
— ¿Íbamos a la misma escuela? —la pregunta de Aria resonó en los oídos de Ezio, y se volteó hacia ella—. Yo iba en el turno tarde y si ustedes iban a la mañana deben haber conocido a Simón Ferrara, él es mi primo —explicó emocionada, sus ojos brillaban y lucía juvenil. Ezio luchaba consigo mismo cada vez que estaba en su presencia.
Una lucha constante entre lo que quería y lo que tenía que querer.
— Simón y yo practicamos juntos fútbol durante la secundaria, recuerdo que él ideó cómo escapar de la escuela un día que teníamos examen —comentó Laurent. Aria lo miró sorprendida, hasta que su sorpresa se transformó en algo similar a la resignación y el horror.
— Ese bastardo siempre metiéndose en problemas —se quejó sombría. El cambio de su aura hizo que Ezio se sintiera levemente intimidado por ella. Era tan abierta a todos, pero al mismo tiempo cerrada en ciertos aspectos, que a pesar de haber pasado más de un mes desde que la conocía formalmente, le costaba interaccionar con ella.
— Iba al club con nosotros y practicaba esgrima conmigo y Ezio —comentó Liam, incrédulo que ella estuviese tan cerca todo este tiempo.
— Es cierto, recuerdo que nombraba sus prácticas, no éramos tan unidos en ese momento hasta que nos fuimos a vivir juntos al iniciar la universidad —dijo, volviendo a concentrarse en su bebida mientras la conversación se iba hacia el terreno de los viejos recuerdos estudiantiles de los tres amigos.
Alrededor de ellos, el bar estaba bastante concurrido, aún la música sonaba suave y no era necesario hablar a gritos. Algo que Ezio agradecía enormemente. No solía salir a sitios llenos de personas, donde se sintiera asfixiado o mareado por luces multicolores.
— Quiero otra cerveza, ¿alguien quiere algo? —inquirió, viendo que tanto Aria como Ezio negaban. Laurent terminaba su mojito cuando posó su mano en su hombro—. Tu, acompáñame —le dijo sin darle muchas chances de replicar. Confundido pero caminando tras Liam, Laurent lo siguió de cerca, dándole un vistazo a un Ezio que no podía controlar el horror en su expresión.
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No me olvides
General FictionTres almas conectadas a través de los años, enlazados más allá de la vida y la muerte, tres almas gemelas que siempre buscarán reencontrarse.
