Me encontraba en mi habitación jugando a la PlayStation, inmerso en una partida que había capturado toda mi atención. El silencio de la casa vacía me proporcionaba una calma inusual, una tranquilidad que rara vez se experimenta. Los sonidos de la batalla virtual llenaban el aire, mezclándose con mi respiración concentrada y los suaves clics del control en mis manos. De repente, escuché el timbre de la puerta, rompiendo la serenidad del momento. Un destello de irritación cruzó por mi mente, pero la curiosidad se impuso. Al abrir, me encontré con mi primo y su novia, Mariagni, sonriéndome desde el umbral, trayendo consigo una energía refrescante que contrarrestaba el letargo del día.
Invité a ambos a pasar, y pronto nos dirigimos a mi habitación. Aquel día, la casa estaba completamente desierta, lo que nos permitía disfrutar de nuestra compañía sin interrupciones. Nos acomodamos en mi habitación, un espacio desordenado pero acogedor, lleno de carteles de videojuegos y estanterías repletas de figuras de acción. Mis amigos siempre decían que mi cuarto era un santuario para cualquier amante de los juegos, y aunque estaba desordenado, tenía su propio encanto. Mi primo miró alrededor, asintiendo con aprobación.
Nos pusimos a charlar sobre diversas cosas, desde recuerdos compartidos hasta las últimas novedades en nuestras vidas. La conversación fluía de manera natural, con risas y anécdotas que llenaban la habitación. Mi primo hablaba de sus planes de viaje, mientras que Mariagni contaba historias divertidas de su trabajo. Entre risas y comentarios, el ambiente se sentía cálido y familiar.
Después de un rato, mi primo sugirió que jugáramos a un juego de dos jugadores en la PlayStation. No dudé en aceptar, y en cuestión de minutos, ambos estábamos enfrascados en una competencia amistosa. La pantalla brillaba con colores vivos mientras nuestros personajes luchaban en un combate épico. Cada movimiento requería concentración y precisión, pero también se veía salpicado por nuestras bromas y comentarios.
Primo - (Entusiasmado): "¡No puedes vencerme en este nivel, ya lo he jugado mil veces!"
Yo - (Desafiante): "Eso lo veremos, tengo unos trucos bajo la manga."
Las risas y los comentarios ingeniosos llenaban la habitación, creando un ambiente de camaradería. La rivalidad amistosa se sentía como un recordatorio de nuestras infancias, cuando las tardes se llenaban de competiciones similares. Mariagni, aunque no participaba en el juego, parecía disfrutar de nuestra compañía. De vez en cuando, soltaba una risa suave al escuchar nuestras bromas o reacciones exageradas ante las jugadas del otro.
Mariagni - (Divertida): "Ustedes dos son como niños pequeños con esos juegos."
Primo - (Riendo): "¡Y eso que no has visto lo competitivos que podemos ser!"
Mientras tanto, Mariagni, con una sonrisa en los labios, se sentó en la esquina de la cama y sacó su teléfono. Comenzó a deslizarse por las redes sociales, perdida en su mundo digital mientras nosotros nos batíamos en duelo virtual. De vez en cuando, levantaba la vista para observarnos, sus ojos brillando con un interés tranquilo. Parecía disfrutar del simple hecho de estar presente, sin necesidad de participar activamente.
La tarde transcurría de manera relajada y agradable. La presencia de mi primo y Mariagni convertía un día ordinario en uno especial. Aunque Mariagni estaba absorta en su teléfono, su presencia añadía una capa de calidez y familiaridad al entorno. Sentí una conexión especial con ambos, una sensación de pertenencia que pocas veces se encuentra. Sus risas y sus miradas cómplices añadían una profundidad emocional al momento, algo que iba más allá de las palabras.
El juego continuaba, y cada victoria y derrota se acompañaban de risas y desafíos para la próxima ronda. La habitación, que había sido un refugio solitario, ahora estaba llena de vida y energía. Mi primo y yo nos lanzábamos miradas de determinación y complicidad, cada uno tratando de superar al otro. La tensión del juego se sentía menos importante que la alegría de compartir ese tiempo juntos.
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Sueños Curiosos
Teen Fiction"Esta sección es una recopilación de los sueños que he tenido referente al fetiche de pies." En esta serie de relatos íntimos y cargados de deseo, el protagonista, Jesús, nos lleva a través de sus sueños más profundos y sensuales, donde explora su f...