El inicio: "Para ti que quieres amarte"

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Esta lloviendo. Lo veo desde aquí. No solo por el movimiento ascendente del rocío del cielo. Sino porque, a pesar de situarte bajo el pabellón, sigue estando un diluvio en ti. Se que no quieres hablar. Lo veo en tu mirada, duele estar así, ¿verdad?. Te es mas fácil ignorarlo, pero ¿Sabes? Es difícil no mirar lo que es obvio. Pero, ¿Lo estas realmente viendo?

Sé que hay un torrente dando vueltas por tu mente, como diría Rocío Durcal, un torrente de pensamientos que no son obvios ni constantes, sino mas bien, implícitos y subjetivos. Pero están. Me recuerdan lo mucho que no soy. Y lo poco que realmente es.

Gotas corren por la ventana, a la par de tus ojos topándose con los míos. Sé lo que piensas, y estas en lo correcto. Aun extraño lo mucho que nos veíamos en aquel entonces. Cuando aun la realidad no nos agarraba tan desapacible, ni tan cruel. Cuando veía tus mechones de cabello untados en gel. Cuando te plantabas frente a mi, de la forma más transparente, entonando canciones de la radio a la par del constante goteo de la regadera, esperando a que sus gotas frías, formaran un cálido bochorno, capaz de limpiar cualquier desdicha de la edad joven, ya sea lodo, tierra, o mugre que llegara del mundo exterior.

Pero, desde que me evitas, solo puedo escuchar como la misma agua sigue cayendo sobre ti. Veo ese esfuerzo tuyo en tallar de tu piel, aquella misma mugre que antes resbalaba sobre tu tez. Pero sin saberlo, aquella desdicha ahora forma parte de tu dermis; como si desde muy en el fondo, algo se hubiera adherido a ti, pero es un hecho, es desde el fondo, no del exterior.

Hace mucho que no nos veíamos así, y si te soy sincero, ya te extrañaba. Extrañaba esos ojos cafés, capaces de quitarte el sueño. Pero, eres tu quien, por falta de sueños, habías caído en la superficie del mismo café que en las mañanas bebes. Un efecto banal que solo dura por un momento, pero que regresa al inicio con más énfasis. Eres tu quien se esta creando ese vaivén de negación, pero ahora que te veo, te pediré un favor, desde lo más profundo de mi ser. Mírame a los ojos, y abrázame, deja que pueda sentir ese afecto que hace años no veía. Acéptame.

Sé que ahora la lluvia ha llegado a tu rostro, a pesar de seguir parado debajo de aquel pabellón de la tienda frente a la estación de autobús. Está bien. Deja que su ahogo llene el vacío de tus ojos, y disperse el profundo yacimiento obscuro de tu ser. Hace mucho que no te veía así, pero no importa, porque siempre me has importado, a pesar de lo que las lenguas dijesen de ti, o lo que tu propia lengua tuviera sobre tu yugo. Eres tu a quién había extrañado, viejo amigo. Espejo de mi ser, y autentica imagen de tu persona. A pesar de que me ves entre los cristales del ventanal, sigo siendo tu. La auténtica verdad que yacía tras mascaras que la sociedad tapó en ti. Tu semejanza, Tu reflejo.

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⏰ Última actualización: Aug 21, 2020 ⏰

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