Gota de inocencia (MARATÓN)

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El atardecer desaparecía y con ello llegaba el anochecer, todo se tornaría negro y aquella niña sufría otra vez, desolada de la angustia esperaba en aquel cuarto que su madre vuelva, no para abrazarla ni acurrucarse en sus brazos, era para acabarla y liberarse de aquella agonía que cada noche pasaba, el alba llegaba y de la madre no había rastros, sus ojos grandes parecían desiertos, sus pequeños brazos llenos de aquellos hematomas, sus débil piernas temblaban ante aquel pensamiento tan atroz.

Acabaría con ella en el mismo cuarto donde era lastimada por aquellas bestia, el mismo que guarda cada grito ahogado, cada suspiro, cada golpe, cada llanto. Asi es cada noche era un tormento, una agonía, aquellas sucias manos tocando su inocente y débil cuerpo, sus pequeños pechos que solo eran retoños eran devorados por bestias inhumanas.

Su entrepierna era devorada con malisía y desesperó, robándole cada gota de inocencia, succionando su cuerpo y quebrando su alma.

Ella sufría en silencio, mientras veía a su "madre" dejarla a merced de ellos, tan solo para satisfacer sus vicios, olvidando su sufrimiento y anteponiendo sus propias necesidades.

Aquella niña que con tan solo trece años de edad había sufrido y vivido demasiado, habían acabado con cada gota de inocencia, la habían convertido en la verdadera bestia, no aquella que se satisfacía en esos inmundos placeres, sino la que se satisfacía de desgarrar a los demás.

La madre llegó con aquella bestia al lado, una sonrisa de satisfacción al saber que con tan sólo unas horas podía costearse sus vicios,  mostraba a la niña cómo una mercancía sin valor, la niña aunque antes mostraba resistencia, ahora solo obedecía esperando acabar con sus víctimas lo más pronto posible.

Aquella bestia de aparentemente alta edad, devoraba a la niña con la mirada, su mente mugrienta pensaban en todo lo que podía hacerle a aquella niña indefensa, con una madre que tan solo veía sus necesidades y permitía aquellos actos.

Ella entró a la habitación con total obediencia  no puso resistencia y se acostó en aquella cama, el, con el  deseo que crecía en su ser, se acercó con total malicia a devorar aquella niña, recostado encima de ella besándola en contra de su voluntad, la niña saco de abajo de la almohada un cuchillo y sin darle tiempo a reaccionar le corto la yugular, la sangre salió disparada de aquel cuerpo llenando a la niña de ella.

Con toda la fuerza que le quedaba se sacó de encima a aquel hombre, y se preparó para acabar con su siguiente víctima, salió de la habitación y llego a divisar a su víctima en la mesa de comedor contando su mugriento dinero, Avanzo despacio sin emitir ningún ruido, ya estando detrás de ella la agarró del cuello precionandolo, la "madre" ante aquella impresión no supo cómo reaccionar por lo que la niña lo uso a su ventaja y le introdujo el cuchillo en   la espalda, logrando que la mujer se retuerzas de dolor, la niña con total agilidad se volteó quedando entre las piernas de aquella mujer.

-pensaste que me pasaría la vida manteniéndote - dijo gritando.

-pensaba que lo suficiente - repondío la mujer sin reparo.

-te mataré, te haré sufrir y aun después de muerta destrozare tu cuerpo, sabes ¿porque?, Por que ni muerta pagarás el daño que me has causado - dijo dándole una bofetada.

- por lo menos disfrute verte sufrir, me éxito ver cómo te penetraban sin piedad - respondió.

La niña llena de ira y frustración le clavó el cuchillo en la frente, lo saco rápido y lo siguió entrando en cada parte de su cuerpo hasta que se cansó y ahí encima del cuerpo lloro, lloro por cada noche que paso, lloro por sus palabras, lloro porque sabía que apesar de que ella no estaría en este mundo seguiría en su memoria y lloro porque habían acabado con cada gota de inocencia que había en su ser.

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