Carta 20 (última)

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Otra discusión más que teníamos por culpa de mis malditas inseguridades. A decir verdad, ya eran pocos los "momentos felices " que teníamos y me sentia agotada emocionalmente.

No sabia en cómo terminaría aquello, ni quería imaginarlo.

No estaba bien, nunca he llorado por amor, en realidad, no lo había hecho porque no me había enamorado verdaderamente hasta que llegaste tú.
No aguantaba más y si, por primera vez lloré, pero eso no era lo peor. Lloré en el colegio, para ser exactos en el baño.

Lo sé, muy vergonzoso, pero ya no soportaba el hecho de siempre discutir contigo, sentía mucha impotencia por dentro.

Recuerdo perfectamente que mi mejor amiga, Lucía, me descubrió.

Yo no sabía mentir, así que no me quedó más remedio que contarle absolutamente todo, no omití nada y recuerdo perfectamente su rostro: neutro y concentrada en todo lo que decía.

Por un momento pensé que se iba a enfadar por no contarle de ti, sin embargo, fue comprensiva y me ayudó a darme cuenta de muchas cosas, de lo que pasaba realmente y de lo que era mejor para mí.

A pesar de haberle dicho que no quería cortar contigo ya que te amaba mucho, aunque debía reconocer que al mismo tiempo dolia amarte, ella me dijo que no me iba a presionar a hacer algo que no quería.

Pasaron días y me sentía igual; triste y pocas veces feliz ; pero me negaba a terminarte.

Hasta que un día simplemente exploté de todo, te dije cosas un tanto hirientes pero nada que no sea verdad y tu también lo hiciste.

De repente, no lo pensé mucho y te dije que quería terminar contigo.

Si, lo hice. Y aunque me arrepentí al instante, tú me preguntaste si de verdad lo quería hacer. Sí de verdad quería romper contigo.

Pues no, no quería.

Solo te dejé en visto, y después de una larga noche pensando en ti, en lo nuestro, en todo lo que vendría si te dijera que no lo decía enserio.

No iba a ser feliz, ahí fue cuando lo entendí.

Pero te amaba, claro que lo hacía. Pero no podía seguía habiendome daño, haciéndonos daño.

A veces tienes que dejar a la persona que amas para que sea feliz.

Al día siguente, te pedí que nos viéramos en la plaza que tu y yo conocíamos. Accediste y yo me sentía demasiado nerviosa y con un gran nudo en la garganta.

Despues de una larga y profunda conversación, entre lágrimas y suplicas por parte tuya, entendiste que tenía razón y que era lo más sano para ti y para mi.

No sabía sí más adelante nuestros caminos se volverían a juntar, pero si sabia que por el momento lo mejor para ambos era tomar rumbos diferentes.
Tampoco sabía cuánto ni cómo costaría olvidarte pero sabría que con el tiempo podría sobrellevar el dolor y de alguna manera superarte.

Se supone que tu pareja te hace crecer como persona y te hace sentir feliz, pero hace un tiempo, no sabría decirte en qué momento, tu lo dejaste de hacer o ser.

Decimos no ser amigos, solo conocidos aunque por dentro ambos sabíamos que siempre ocupariamos un pequeño espacio en el corazón. Pero ambos necesitabamos sanar las heridas y recuperarnos para poder seguir con nuestras vidas y ser felices, porque sí no lo somos, ¿qué sentido tendría la vida?

Gracias Sebastián por enseñarme tanto y por los momentos felices que tuvimos alguna vez, gracias por tu amistad, por el cariño, por lo momentos divertidos y sobretodo por tu amor.

Gracias por eso y mucho más, Querido Ex.

Fin.

Querido Ex: (COMPLETA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora