Capítulo 2

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Nos dirigíamos hacia el chalet de Roxanne, la amiga de intercambio de Gretchen. Muy misteriosa por dentro, jamás me atreví a verle el rostro porque con solo tener su presencia emanaba un aire de desconfianza. Siempre que la visitábamos desprendía humo de su casa, se la pasaba con esos sahumerios. Sí, sahumerios. Tenía de lavanda, almendra, almizcle, café y contando. Justo tenía que hacerse amiga de una loca por los sahumerios y justo tenía que ser yo quien la acompañe, el alérgico.

—Como costumbre, acá estamos.— Gretchen tiró su mochila como si nada, me quedé en la puerta como pieza sobrante. 

Era un lugar estremecedor. Literalmente necesitaba de mucha osadía para atravesar cada pared, sin embargo, como todo escritor, su casa me daba mucho para relatar. 

Siniestra, se formaban protuberancias en el techo, no quisiera decir que era "la casa del terror", pero estaba tan mal cuidada que su apariencia me dejaba anonado. Podría simplemente trastabillarme y pensar que es obra del diablo. Podría hasta salir en los periódicos por un accidente automovilístico, mostrar la casa contra la que choqué e inmediatamente analizar y descubrir miles de conexiones de historias de personas anteriores que hayan vivido allí. Podría estar exagerando, pero era la verdad. Somos seres extremistas, y capaz ni cerca estamos de llevar al extremo nuestra capacidad mental porque de hacerlo no querríamos volver.

 Somos seres extremistas, y capaz ni cerca estamos de llevar al extremo nuestra capacidad mental porque de hacerlo no querríamos volver

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Fue así que pasé por cada rincón, hasta que encontré un diario. Me llamó mucho la atención, y aunque no debí hacerlo, lo llevé conmigo de regreso a casa. Luego de haber dejado a Gretchen en la suya, me volví por la misma ruta de siempre hasta el motel donde me encontraba viviendo. Mi madre vivía a un par de calles, para controlarme, como si fuese a corromper la ley o algo. En fin, aún con mi mala reputación de literario, trate de llevar en marcha mi proyecto de descubrimientos. 

Sentí que de alguna forma había perdido el tiempo, como si un diario fuera a darme todas las respuestas que busco. Sí, claro. No obstante, no tenía nada más que hacer con mi lamentable vida. Cada mes tenía que saldar la renta, el dueño se enojaba con el mínimo atraso y amenazaba con echarme si fuese necesario. Yo ya no sabía como explicarle mi situación. Ah, pero si yo, Thomas Edison Wagner, llegaba a reclamar el pésimo servicio de luz, gas o agua, ni se daba por aludido, y peor aún, no movía (ni mueve) un pelo. 

Ya han pasado alrededor de 8 años desde el fallecimiento de mi padre, Adler Edison. Su muerte fue un total misterio. Estuvo desaparecido por unos 6 años o quizá menos, no llevé la cuenta ni tampoco me era de interés. Me hubiera gustado entender su vida un poco mejor, que horrible es fallecer y no saber la causa aparente, además de que era un tipo con bastantes trastornos y otros problemas, los forenses nunca dieron una respuesta certera, pero tampoco parecían querer tenerla: mi padre fue un hombre con una lastimosa y deprimente reputación en la ciudad.

 Cuando era apenas un infante, trato de quitarle a mi madre la manutención, ella trato de alejarme de esa vida, pero simplemente no pudo y tuve que regirme de sus reglas. Viví una parte de mi vida en un orfanato por cuestiones domésticas, hasta que mi madre se apareció y me llevó consigo. A veces creo que mi gran entusiasmo por el terror psicológico nace de mis vivencias, pero otras veces simplemente reconozco que mis traumas no dejan huellas de dolor y simplemente avanzo, aún estando estancado. Por lo que no, la otra parte de mi dice que es por pasarme horas leyendo y releyendo. 

Dejando la tragedia de lado...


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⏰ Última actualización: Oct 21, 2020 ⏰

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Thomas, Doppelgeist.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora