Capitulo 2

457 22 5
                                    

Los días pasaban rápido, y solo faltaban dos días para entrar a la universidad, el miércoles se suponía que me presentaría a mi primera clase programación y teoría del lenguaje, ya que toda mi carrera las llevaría, el horario no era pesado, solo que eran muchas horas de una sola materia, y eso a veces era un poco estresante, pero como la primer semana en toda universidad, supongo nos presentaremos, diremos de dónde venimos, y cosas por el estilo, o tal vez cuando nos vean nos carguen por completo de tarea e investigaciones.

En estos días es muy curioso el ambiente que hay entre todos nosotros, al menos ya conozco a unas setenta personas en dos semanas aproximadamente, pero desde que llegue y paso la fiesta no volví a ver a aquel chico que besaba como los mismísimos ángeles, queda claro que besa muchísimo mejor que cualquier otro chico al que ya haya besado antes.

Jean también desde la fiesta al parecer cambio para ser como un intento de chica rebelde, le hablaba a unas veinte personas adictas al ajedrez y no era como lo más popular de la universidad pero al menos ya tenía con quien pasar las tardes, al igual que Amy quien se nos desapareció por dos días y nos contó que había ido con universitarios más grandes a una fogata que hacían cada año, como si fuera una tradición, y al parecer ambas se olvidaron de la gran borrachera que tuvieron encima hace unas semanas.

−       ¿Por qué siempre tienes toda tu ropa acomodada? – me pregunta Amy.

−       No lo sé, tal vez costumbre – conteste, mientras doblaba mi ropa de una manera muy peculiar al estilo militar.

−       ¿Por qué?

−       Bueno, mi padre es militar, así que todo es como mantenerlo correctamente, tu sabes, “todo tiene un orden” – explique, mientras terminaba con mi última blusa favorita.

−       Interesante – dijo ella – Mi padre estaba en la marina, y no por eso soy muy correcta con mi ropa.

−       Entonces depende de cada persona – dije.

−       Hola chicas – dijo Jean – Saben hoy estuve jugando ajedrez con los chicos del club y… ¡Que creen! – dijo emocionada.

−       ¿Qué pregunte? – sonrió, Amy siempre pone los ojos en blanco cuando Jean habla así que eso es como una costumbre.

−       ¡Soy parte del club! – dice, mientras extiende una blusa tipo polo negra, con color dorado tiene bordado una pieza de ajedrez y en letras alrededor de la pieza “Club de Ajedrez”

−       ¡Genial! – contesto, comparto su emoción.

−       Si, ¡yupi! – dice Amy sarcásticamente.

−       Gracias Ann, púdrete Amy – dice Jean, mientras sale de mi habitación.

−       Ella me cae bien – digo sonriendo.

−       Siempre he tenido problemas con las rubias – dice Amy

−       Se le llama racismo – digo bromeando.

−       No, o no lo sé, tal vez pienso que todas son iguales, como Barbie’s.

−       ¿Por?

−       Mi mejor amiga era así, como Jean, como muchas rubias, es como que solo existe un prototipo de rubias – dice un poco frustrada – Y la que era mi mejor amiga – continuo dando un suspiro – Me lastimo mucho, como las verdaderas amigas no lo hacen.

−       ¿Qué hizo? – pregunte.

−       Resumiéndolo, me quito a mi novio, hizo muchos chismes de mí, obvio ninguno cierto y por ella perdí mucho de lo que había ganado.

UN TONTO SEDUCTORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora