Amigos con derechos.

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¡Por fin tenían un fin de semana libre!

En definitiva era bueno que sus carreras y trabajos tuviesen éxito, se esforzaban mucho en ellos. Adoraban a las fans y sus muestras de cariño... pero de vez en cuando, unas vacaciones no sonaban mal.

Mew llego al condominio de Gulf para perderse todo el fin de semana. Nada de trabajo, nada de salir; solo comer, jugar y descansa, era lo que necesitaban.

—estoy exhausto— se quejó Gulf acostado en el sofá mientras lo acariciaba— Nunca te había extrañado tanto— hablo dirigiéndose al sofá.

Mew veía divertido el menor. En verdad lucia como un gato echado en el sofá. Decidió dejarlo y continuar con su investigación para el doctorado, ya lo estaba postergando mucho.

—Mew— le llamó— es nuestro fin de semana libre. Deja de trabajar, estudiar, de pensar. Vamos a jugar un rato o a ver una película—

—en verdad quisiera pero debo continuar, lo he tenido olvidado y espero poder avanzar estos días. El lunes que regrese a la rutina ya no podré— explicó.

—vamos Mew ¿hace cuanto que no tenemos esto?— abrió los brazos quiero abarcar al departamento entero— mereces un descanso, relajarte.

—prometo que en la siguiente ocasión lo haré— contesto sin verlo, como en todo lo que llevaban conversando.

Gulf lo miro molesto pero no se daría por vencido. Había hecho mucho por coincidir un fin de semana con Mew. Trabajo y trabajaría horas extras, acomodando su horario para poder estar con el mayor. Verse por trabajo no era lo mismo.

Hacía tiempo que no tienen un momento íntimo. No eran nada oficial aunque claro que había algo entre ellos, era imposible ocultarlo e innegable su química. Sus fans solían armar teorías muy acertadas de lo que ocurría en sus vidas.

No recordaban en qué momento ocurrió pero si debían decir que dónde empezó, ambos coincidían en el beso de aquel primer taller. Esa descarga eléctrica no podía ser solo por besar a tu próxima pareja ficticia, una extraña conexión les hizo cuestionarse que significaría el contrario en sus vidas.

Las tardes ensayando, los talleres, la filmación de la serie, los eventos, las llamadas, los roces... todo eso y más, les causaban una extraña pero placentera felicidad.

Gulf, ya tenía más que claro que no era heterosexual, peculiar forma de descubrirlo pero no iba a negar que su compañero besa bien.

Mew por otra parte, tardo un poco más en descubrir los sentimientos que tenia hacía el menor. Estaba concentrado en ganarse su confianza como amigo que no notó en que punto se desvió. el solo pensar que aquel tierno pelinegro no esté en su vida, le dejaba un amargo sabor de boca.

Lo que había entre ellos, es como El Caos en el comienzo del mundo; existía todo y existía nada.

Gulf camino hasta la mesa del comedor que era donde el mayor trabajaba en su computadora leyendo simultáneamente entre 4 libros distintos y lo ya escrito en el dispositivo; lo alejó un poco de la mesa ganándose una mirada confundida del mayor.

—¿qué estás haciendo?— pregunto sin darse una idea del motivo de aquella acción.
Gulf lo ignoro, cruzo una de sus piernas sobre Mew, para así poder sentarse en su regazo.

Se acurruco en él como un bebé, enterneciendo al castaño. No importa la edad que tuviera, a sus ojos aquel joven era un bebé que quería tener seguro, amando y mimado.

Lo dejo hacer lo que quisiera y jalo un poco más la computadora para poder trabajar aunque tuviese al enorme gato sobre sus piernas.

Aunque al paso de un rato sus piernas empezaban a adormecerse. Intento moverlo pero descubrió que estaba dormido.

—Nong— continuó intentando hacerlo despertar.

—qué?— gruñó sin despertar del todo.

—no prefieres el sofá o tu cama para dormir, de seguro son más cómodos que yo.

—me gusta dormir contigo, entonces estaré donde tu estes— teniendo esto en mente, una idea se le ocurrió.

Desconocía hasta cuándo iba a volver a tener la oportunidad, ya había pasado mucho desde la última vez.

No quería ser egoísta; sabía lo importante que es para Mew el no descuidar sus estudios, una vez concluido el doctorado tendría más tiempo; sin embargo, deseaba tener un buen fin de semana.

Fingiendo acomodarse para seguir durmiendo, comenzó a morder la cadera sobre la pelvis de Mew. Acción que comenzaba a alterar al mayor,

—Gulf— gruñó en un roce demasiado provocativo. Era inevitable no deleitarse con esos movimientos, pero debía concentrarse— creo que si será mejor que vayas a tu cama para que te acomodes mejor.

Gulf se separo bruscamente y algo molesto, se levanto de Mew para irse a su cuarto. La primera estrategia no funciono, recurriría a la siguiente.

Mew lo vio molesto y no tenía ánimo para discutir, quería estar el fin de semana con el menor así fuese en presencia. Entendía que Gulf quería su atención pero su trabajo también.

Aunque... igual y cuando tuviese su día libre en solitario, podía hacerlo...

—Gulf— fue a buscarlo para arreglar las cosas.

Gulf estaba en su cama dándole la espalda mientras jugaba con el celular.

—cariño...— se acercó suavemente por sobre la cama al menor y lo brazo— no te enojes, perdón si no te pongo atención pero es que la he postergado mucho, es el fin de semana más largo que tengo.

—mejor di que ya no te atraigo, nuestro ship está por acabar y ya no tenemos la obligación de lucir como si nos comiéramos con la mirada. Somos amigos y esta bien, te dejare trabajar en tu investigación— contesto sin verlo.

Drama, era la segunda estrategia.
Si bien no eran pareja, tenían todos los beneficios de una.

Mew rio comprendiendo lo que el menor intentaba hacer. El castaño lo reflexionó y tenía razón, este fin de semana era para ellos.

—cariño— lo beso en el cuello y su oreja donde la susurro— si quieres te presto mis ojos para veas que fascinado que me tienes— consiguió que Gulf dejara el celular— o te presto mis manos para que toques las nubes si quieres.

Gulf lo miro divertido y entendiendo esa última frase en doble sentido.

Mew continuo— te presto mis dedos para que recuerdes lo que hicimos esa última noche— aprovechó para mover la mano por sobre el torso del pelinegro provocándole un escalofrío— te presto mis besos y me los devuelves.

Al concluir de decir eso, comenzó a repartir besos por el cuello del menor subiendo a su rostro.

—¿devolvértelos? así tendré una excusa para volver a verte— Gulf se estaba perdiendo entre las caricias del mayor. Su plan estaba funcionando.

—seamos eternos esta noche— susurro con voz grave, expresando su excitación.

¿Cuando acordaron ser amigos con derechos? Cuando cayeron en cuenta que siendo amigos ya se daban de todo.

Era su secreto a voces, todos sabían que había algo entre ambos más no sabían hasta qué punto. Solo las paredes eran testigo de lo qué hay entre ellos.

Amor es Amor (MewGulf)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora