capitulo 1 (sistema de invocación)

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El Campo y el Demonio

En un campo. Bajo el cielo rojo, Alma, un muchacho de piel blanca y ojos rojos, araba la tierra. Su cuerpo, bien constituido por el continuo trabajo, brillaba bajo la luz rojiza del sol artificial.

Alma, sin ningún apellido, era un demonio de clase baja, "para ser exacto". Pertenecía a la casta más ínfima de la jerarquía infernal, incluso inferior a los demonios reencarnados. Así de precaria era su posición social en el Inframundo.

Como demonio de clase baja, tenía prohibido ir al mundo humano, a menos que fuera a través de una invocación o solicitando un permiso especial al demonio noble a cargo del territorio donde vivía. Sin embargo, dichos permisos casi nunca eran concedidos.

Lo más irónico era que, para subir de rango, un demonio debía realizar contratos. Al no poder viajar al mundo humano, la única opción era comprar círculos de invocación ya hechos y esperar tener la suerte de ser convocado.

¡Fiuu, terminé por hoy! —murmuró.

La Vida en el Inframundo

Hace diecisiete años que había reencarnado en este mundo. Al principio, creyó que podría "barrer a todos" con facilidad, pues solo lo concebía como una fantasía, pero pronto descubrió que esa era su propia fantasía. Sus padres eran demonios de la clase más baja y despreciada. Su padre había abandonado a su madre para no enfadar a su esposa principal, dejándola a su suerte.

Desde entonces, su madre, Lilit, lo había cuidado sola, trabajando una pequeña granja aislada de cualquier ciudad demoníaca. Apenas pudo caminar, Alma comenzó a ayudarla.

Su madre no era muy alta y poseía una notoria falta de fuerza física, incluso comparada con un humano. Sus ojos eran de un rojo sangre y su cabello, de un color azul claro, un rasgo que Alma había heredado y le gustaba.

Por alguna razón, Lilit carecía de talento para la magia, algo sumamente extraño, ya que todo demonio poseía una habilidad innata para las artes arcanas. A pesar de su falta de poder, podía considerarse bonita, y eso que solo tenía doscientos años. Era joven en términos demoníacos, donde la vida podía extenderse hasta diez mil años; y cuanto mayor fuera el poder de un demonio, más larga sería su esperanza de vida. No obstante, Alma dudaba que su madre, con su frágil condición física, pudiera alcanzar esa cifra.

Cena y Deberes

¡Alma, ven a comer! —la voz de su madre se escuchó desde el interior de la casa.

La vivienda, aunque pequeña, era suficiente para los dos.

¡Ya voy!

Tiró la azada a un lado de la puerta y corrió adentro. Al ingresar, fue recibido por un tentador aroma a carne cocinada. Dado el tamaño de la casa, enseguida pudo ver la familiar cabellera azul larga y la pequeña figura que le daba la espalda desde la cocina.

Lilit giró la cabeza, regalándole a Alma la suave sonrisa y el inconfundible amor fraternal que tanto había conocido.

—Ven a comer, Alma. Debes estar cansado después de tanto trabajo.

Tomando asiento, Alma le contestó con una sonrisa.

—Jeje, no es tan difícil, mami. Solo es algo tedioso, pero estoy bien. Cambiando de tema, parece que hoy has cocinado algo de carne.

—Jeje, sí. Sé cuánto te gusta la carne, y como buena madre, te la cocinaré. ¡Pero come rápido, que se enfría!

Apenas fue servida, Alma comenzó a comer con sumo gusto. Sin duda, su relación era estrecha gracias a que solo se tenían el uno al otro en ese "infierno de mierda". Aun así, no estaban tan mal. Gracias a sus abuelos (los padres de su madre), poseían tierras que cultivar y así ganarse la vida.

La Búsqueda de Poder

—Bien, madre, iré a practicar algo de magia en el patio. Llámame si me necesitas.

Terminó de comer, levantó los platos y, tras despedirse de su madre, salió de la casa.

—No te esfuerces demasiado, podrías terminar lastimado —le advirtió Lilit.

Alma la calmó y salió de la casa, mirando hacia el campo abierto en su terreno. Este era el lugar donde practicaba magia, intentando crear hechizos y círculos mágicos. Era una tarea difícil para un demonio sin guía. Al ser de una familia tan débil, no poseían ningún libro sobre magia, y aunque existían lugares donde los vendían, eran demasiado caros para poder comprarlos.

Al llegar al centro del campo, se podían apreciar cientos de modelos de círculos mágicos. Estos habían sido estudiados a partir del círculo mágico que corría por las venas de su familia. Su color era un azul claro, casi celeste oscuro.

A través de la observación, había descifrado cómo funcionaba y había logrado crear estos modelos. Como demonio de clase baja, sin talento ni linaje que lo apoyara en su camino, no le quedaba más opción que estudiar. Ahí entraban sus memorias de su vida pasada.

Recordaba haber visto muchos animes con distintas magias. Aunque casi nunca usaban el mismo sistema mágico, muchas de sus bases podían servirle. En ese momento, intentaba crear una magia inspirada en una novela china.

Algo que ese tipo de novelas solía tener era mucho más detalle sobre sus sistemas de magia o cultivo, algo que a muchos animes les faltaba. Por esa razón, intentaba que uno de sus círculos mágicos tuviera un efecto similar a las formaciones de recolección de reiki ambiental.

Aunque el reiki no le serviría, ya que su cuerpo estaba hecho de pura magia y no era viable que pudiera mantenerlo, si cambiaba un poco el efecto para que solo recolectara maná del ambiente, podría ser una gran ayuda para su entrenamiento.

No estaba muy seguro de si funcionaría, pero no perdía nada por intentarlo. Se puso de rodillas, agarró un pincel bañado en su sangre como tinta y entró en un estado de concentración. No se dio cuenta de que algo caía a una velocidad inhumana desde una grieta que se había abierto en el cielo rojo sangre.

El Dedo Dorado

¡PUMM!

Con un golpe seco, Alma sintió que su conciencia se nublaba por un momento antes de despejarse lo justo para que su cara golpeara despiadadamente el suelo.

¡¡Agh!! ¡Duele, mierda!

Levantándose, miró a su alrededor para ver quién le había arrojado algo, pero no había nadie. Miró al suelo y tampoco encontró nada.

(¿Será mi imaginación?)

Antes de que pudiera descartar el tema, algo cerca de su pie le llamó la atención: una hoja dorada descansaba en el suelo, y un círculo que parecía ser de oro puro brillaba bajo la luz escarlata.

(¿Qué es esto?)

Aunque ya había podido descifrar bastantes runas de su círculo mágico de sangre, nunca había visto estas. Sentía que no eran algo que cualquier demonio pudiera entender.

Antes de que pudiera hacer cualquier cosa, una luz dorada salió de la hoja y entró en su cabeza. Le otorgó la información básica de las funciones de este "pergamino", si es que se le podía llamar así, y alguna información sobre la lotería que tenía disponible como el "nuevo" usuario, aunque no decía nada sobre si había pertenecido a otra persona antes.

Cuando sus ojos volvieron a mirar el pergamino, algo había cambiado.

EstadoNombreAlmaLínea de sangrePhenex (1% de pureza), Sitri (2%)RazaDemonioKarma+10 (Buen Karma)RangoClase Baja (Baja)Contratos hechos0Oro0Boleto de lotería1

Al ver esta ventana que se parecía a las de los juegos RPG, una idea cruzó su mente.

(Mi Dedo Dorado de reencarnado).

Aunque sonaba estúpido, era lo mejor que podía pensar ante la situación de un objeto invaluable que acababa de caer sobre su cabeza.

sistema de invocaciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora