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Trato de memorizarme todo mi nombre, pero no es posible, son tantos nombres que solo prefiero pensar que mi nombre es Rouses Alejandra.

La abuela fue a una junta, ahora estoy con la princesa, mi tía Victoria. Su esposo salió con la abuela. Mi teléfono me recuerda que tendré mi periodo pronto y eso me pone nerviosa, no empaque las toallas suficientes y necesito mis suplementos. Mi bolsa de agua caliente y varios paquetes de galletas que me hagan sentir mejor.

—¿Con quién puedo hablar para salir a comprar? —Le pregunto

—Pide lo que quieras querida, ellos lo conseguirán

—Es que esto debo hacerlo yo —Me mira

—Oh, Jack. El podrá ayudarte o Alessio, pero fue por Erick.

—No quiero estar cerca de él. Indico.

—Alessio es buena persona. Es un gran hombre que te ama —La miro —Solo que ahora...

—Cuida sus intereses

—Solo está perdido —Me pongo de pie

—Solo se siente culpable

Voy hasta donde Jack. El se pone de pie.

—Su alteza real

—Me siento mal cuando me dices alteza real y yo debo decirte Jack.

—Está bien

—Necesito salir de compras. Es algo personal. —Me mira

—Su alteza real, no puede...

—Nadie va a ir a comprarme lo que necesito para mis necesidades básicas. Me llevas tú o tendrás que lidiar con una mujer que se transforma en Hulk por los cólicos.

—Está bien, deme unos minutos debo informarle al jefe sobre esto. —Lo miro

—¿Por qué?

—Porque es el jefe y debe aprobarlo, nada de lo que pase respecto a usted lo toma a la ligera. —Toma el teléfono

Discute y luego cuelga.

—Vámonos

Salimos y un auto se para. De ahí sale Alessio con un Erick dormido.

—En unos minutos saldré

—Solo de la orden, sus hombres son muy capaces de cuidarme

—No estoy para niñerías —Lo miro —Ahora quédate ahí y no actúes como la adolescente que eres

—No soy ninguna adolescente

Se va dejándome ahí. Jack me mira y tomo aire pidiendo fuerzas.

—No está de buenas —Dice

—Parece que nunca está de buenas

Cuando regresa me abre la puerta del carro. Subo y el se sube adelante y dos hombres detrás. Teo sube y me sonríe por el retrovisor. Pone música y es lo único que se escucha en el camino hasta llegar a un centro comercial.

Cuando bajamos me siguen a una distancia prudente. Llego hasta la sección de productos femeninos y me detengo a ver cada uno. No entiendo algunas palabras. Miro a mi alrededor y el único parado detrás de mí es Alessio Caruso.

—No entiendo qué dice aquí

—¿Qué buscas?

—Tampones pequeños, no medianos, no grandes, debe ser talla pequeña. Toallas higiénicas con alas y protectores diarios, eso son más pequeño que la talla cero. Necesito pastillas para los cólicos y una bolsa de agua para el vientre.

SeducciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora