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Regina esta sentada a la par de Alessio. Esteban cambia los canales de televisión que solo hablan de política y comercio exterior. Trato de fingir que me interesa algo en el periódico que estoy leyendo para no fijarme como esos dos se tocan.

Estoy harta de que ella esté en mi casa. Estoy harta del sentimiento que quiere crecer en mi pecho y que se expande conforme voy recordando cosas. Mi estúpido corazón me grita que luche mientras mi cabeza me dice que lo dejamos estar. Lógica, usa la lógica.

—Mi tío vendrá —Miro a mi prima que luce feliz —Eros

¿Eros?

—No lo conozco —Le digo y sigo con lo mío

Eros, el nombre resuena en cabeza como si fuera familiar. Eros no es el hijo de Afrodita. El periódico habla del juicio, eso me recuerda que debo ir a América muy pronto. Tengo tantas cosas que hacer que no sé qué hago sentada aquí con estos...

Regina se aclara la garganta y dice

—Si lo haces —Dice —Nos abandonó a mis hermanos y a mí solo para venir a criarte a ti. Deberías tenerle consideración.

La miro.

¿Cómo que los abandono? Así que su odio tiene otros fundamentos, eso es interesante.

Eros era el hermano mayor de mi madre y fue destituido de su cargo por ayudarla o algo así.

—¿Tu hermano es el sucesor al trono? —Ella no responde

La curiosidad me invade.

—Ya no. Ahora lo será el hijo mayor de Eros. Hades. —Sonrió —¿De qué te ríes?

—Mi tío regresará hacer rey —Ella se enfurece —Olvide que no cumpliste las expectativas del abuelo

—Las cumpliré cuando te gane el juicio. Además de que iras a mi boda

—Sí, eres la única chiflada que me invita a su boda. Las demás novias prefieren tenerme lejos por si el novio quiere huir

Era cierto, mi abuela había recibido la petición cordial de que no fuera a la boda de Helios. La novia no me quería ahí, había hablado con Helios de esto y me pidió disculpas. No me importaba, no ir. Lo que me importara es que Helios estaba condenando su vida por la corona. No por mí, si no por la corona y yo debía asegurarme que nada fastidiara sus planes. Que medio mundo estuviera nervioso por mi reacción a la boda de Regina era abrumador, necesitaba un escudo, pero no tenía ni idea quién me podría ayudar en mi travesía de no frenar la boda.

—Rouses, el señor Smith te espera

Bingo.

Maritza interrumpe en la habitación y o me pongo de pie para salir. Tengo la mirada de Alessio perforándome el cráneo, no hay que ser inteligente para notarlo.

Llego hasta donde me espera con un hermoso ramo de lirios azules, son hermosos.

—Perdone la pequeñez su majestad

—Para nada son hermosas —Le indico a uno de los de servicio que las pongan en agua —Gracias

—Al contrario, considero que usted merece un parque o un bosque. Unas rosas son muy poco —Sonrió y me rio un poco —¿Dígame tuvo oportunidad de leer el documento?

—Si lo leí esta mañana, déjeme decirle que estamos interesados en ambos campos y me gustaría que nuestras empresas trabajasen juntas para desarrollar las ideas.

—Puedo pedirle a mis hombres que se instalen donde usted considere

—Creo que deberíamos hacerlo más diplomático —Indico —Para que vena que no hay favoritismos.

SeducciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora