seis.

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mil y un promesas se deslizaban por tus finos y fríos labios, cogerte la mano y no sonar extraño, 

que he de quererte hasta saciar mi sed, volverte a ver. 

Necesito de ti y tú de mí.

¿qué problema hay?

blanca como la nieve.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora