Capítulo 5: James

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Odio las despedidas de soltero; siempre las he odiado. Me parecen algo tan primitivo y machista. Pero he soportado las despedidas de Sam, de Leo y de Dave, que han sido una más vulgar que la otra, así que no puedo estar ausente a la de Pavel.

Llegó al salón en el centro, un lugar que parece haber sido decorado en el los años 60; paredes de madera, muebles viejísimos y varios retratos de hombres jugando poker en las paredes. El olor a whisky y cigarro me genera unas leves nauseas, pero entro al lugar con una sonrisa.

Escuchando las risotadas de Sam y Dave, ya puedo notar que están borrachos. Y Leo está en camino; con el nudo de su corbata casi suelto, el rostro enrojecido y el sudor traspasando su camisa gris. También hay otros invitados a los cuales no conozco; supongo que serán compañeros de trabajo del
hospital. Y no hay ni una mujer invitada, aunque puedo oír a Leo y Dave tramando para traer una stripper.

Se hace un silencio incómodo cuando yo me acerco a ellos,tan solo Pavel sonríe al verme.

- Has llegado.-me dice, aliviado.

-Por supuesto. No me lo perdería por nada.- le sonrío a mi amigo en respuesta.

Observó a Pavel; se nota que está nervioso. Está usando una camisa negra entallada a su cuerpo, que me hace fantasear sobre su torso delgado y firme, y una corbata gris plata, Pero su rostro pálido esta rojo, ya sea por vergüenza o nerviosismo.Tal vez los dos. Tiene una finísima capa de sudor sobre su frente y parece querer evitar contacto visual conmigo por alguna razón.

-Se que no quieres estar aquí…- me suspira, antes de darle un trago a su whisky.

-¿Desde cuando tú bebes whisky?.-pregunto, sorprendido. Lo más fuerte que Pavel toma es cerveza. Debe estar realmente histérico esta noche.

-Y es verdad, pero eres mi amigo.-
Esa última frase mia hace que Pavel abra sus hermosos ojos chocolate un poquito más de lo habitual.

-¿Eso somos?.- me pregunta.

-Por supuesto…- aseguro, si bien apenas puedo contener mis deseos de besarlo. Su actitud está haciendo que me tiemblen las rodillas. -Me parece que has bebido demasiado esta noche. Y si, este no es mi ambiente predilecto, pero mientras no traigan strippers, estoy bien.

-Leo y Dave están tramándolo….- Pavel anuncia con una sonrisa.

-Mierda….”

Los dos reímos, y por unos segundos siento que somos dos adolescentes en la escuela una vez más. Pero la amarga realidad me golpea enseguida; Pavel se está por casar, y yo lo perderé para siempre. Que estupido;

¿como puedo perder algo que nunca tuve?

Y aunque Pavel permaneciera soltero toda la
vida, es hetero. Jamás tendré ninguna oportunidad con él. Crei que habia aclarado esto años atrás; pero hoy me duele más que nunca.

-Escucha James….quiero preguntarte algo…- Pavel interrumpe mis pensamientos. Al igual que durante aquel almuerzo en la playa, Pavel se comporta extraño.

-Lo que quieras.

-¿Cómo fue que tu descubriste? Quiero decir…- Pavel está tan nervioso que las palabras se enredan en su lengua. Luego se acerca un poco más a mi y me dice. -..¿Simplemente te despertaste un día y dijiste ‘Creo que voy a follar hombres de ahora en más’? Digo ¿cómo funciona eso?.

No puedo evitar sonreír ante aquella pregunta. Era lo que menos estaba esperando. Dejó escapar una risita, pero Pavel está muy serio así que mi sonrisa desaparece.

-No sé. Supongo que siempre lo supe, de alguna manera. Y un dia, ya no pude ocultarlo más….- le explico.

Pavel asiente con la cabeza. Luego se queda unos minutos en silencio, tal vez meditando sobre mis palabras. Siempre supe leer a mi amigo, pero esta noche no sé qué coño se le ha metido. Su labio inferior tiembla un poco, y la mano con la que sostiene su vaso vacío también.

A lo lejos, Sam está gritando alguna incoherencia, y el resto de los invitados festejan los chistes de mal gusto que hace Leo. Recién he llegado, y ya estoy incómodo. No se como voy a tolerar toda la noche así. Peor aún con Pavel viéndose tan irresistible, y tan vulnerable. sacude su cabeza y está a punto de servirse otro whisky, cuando yo tomo su muñeca. Ese mínimo contacto con su piel me
produce una descarga eléctrica en toda mi espina dorsal. Y debo estar loco, porque me parece que Pavel también la siente.

-¿Vas a decirme que mierda te está pasando?.- le susurro mientras evito que se sirva más alcohol.

-Es que….- Pavel hace una larga pausa que se me hace insoportable. Obviamente quiere decirme algo importante, porque está estudiando sus próximas palabras con extremo cuidado mientras su pecho sube y baja, agitado.

Mi corazón está a punto de estallar; es como si mi amigo me hubiese contagiado su ansiedad. Sigo sosteniendo su muñeca, con más suavidad ahora. Por unos segundos, mi imaginación vuela. Se me acelera el pulso fantaseando con que Pavel me confesará que es gay y que está enamorado de mi. Pero se que es una idiotez. Y más idiota aún soy yo, a los veintitrés años siga aferrandome a los mismos sueños de adolescente. Sueños imposibles que no me causan más que dolor.

Pero la manera en la que Pavel me mira con sus infinitos ojos chocolate hace que se encienda una chispa de esperanza dentro de mi.

- Pavel.. - ahora a mi me tiembla la voz -¿Tú estás seguro de todo esto? De la boda, me refiero.- no dice nada. Sus mejillas están rojas ahora, y mira hacia el suelo mientras sacude la cabeza. Se rasca la nuca con una mano temblorosa.

-Aún estás a tiempo de cambiar de idea.- insisto. -No tienes que hacer nada que tú no quieres.

-No es tán sencillo, James.- replica.

Esas últimas palabras me llenan de rabia, y de dolor también. ¿Porque Pavel no tiene las pelotas suficientes para decir lo que quiere? Me duele el pecho de la furia, siento que mi corazón va a estallar. Y los gritos continúan en el salón, al igual que los cánticos borrachos y los chistes obscenos. No puedo tolerarlo, siento que las paredes se cierran a mi alrededor.

Observo a Pavel por un instante, desesperado. necesito que diga algo, lo que sea. Pero en su lugar, su rostro se pone todavía más rojo, y evita mirarme a la cara mientras balbucea algo inentendible. Cuando alza su vista, sus ojos me asesinan. Mi mirada va directo a sus labios, enmarcados por esa hermosa barba de Dios griego. Los veo temblar levemente, y solo puedo pensar en besarlos y en morderlos.Es una necesidad tan grande que me duele, y me asusto de mi mismo.

-Tengo que irme….- digo a la vez que giro y me dirijo hacia la puerta. Pavel me dice algo, pero no entiendo bien que. Los gritos de los demás me impiden escuchar, además de que me siento levemente mareado. Sé que me persigue algunos pasos, tratando de disuadirme para que me quede. Pero lo mejor para ambos es que me retire. De hecho, ni siquiera creo que asista a su boda.

No podría soportarlo

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