Capitulo 3: James

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Que bueno que al fin me dieron un dia libre en el bar. No me malinterpreten, es un muy buen empleo; no solo la paga es buena sino que tengo la suerte de estar todas las noches sirviendo tragos a hombres hermosos. Y gays, por suerte. Además, la paga es bastante buena y no es un empleo aburrido.

Me cuesta pensar que hace tan solo unos meses estuve tan desesperado que contemplé seriamente una carrera dentro del cine pornográfico. No es que lo considere algo malo o inmoral, al contrario. Pero me parece algo demasiado riesgoso. Hacerlo una sola vez fue increíblemente excitante, pero prefiero
que mis próximos encuentros sexuales sean íntimos de ahora en más, Y con alguien que yo elija.

Aunque la persona a quien yo eligiria no está disponible. De hecho, está por casarse dentro de unas semanas.

Sacudo mi cabeza para borrar esos pensamientos, y me dirijo hacia el restaurante cerca de la playa donde Pavel y yo acordamos para almorzar hoy. Tengo que compensarlo por no haber ido a ver el juego en su casa la semana pasada. La excusa fue que tenía que trabajar el turno noche ese viernes, pero la verdad es que podría haber cambiado mi turno.

No lo hice porque no quería pasar la noche con los idiotas amigos de Pavel.

Es un hermoso dia soleado y el aire huele a la sal de mar. Diviso a Pavel, que ya está sentado en una de las mesas redondas del bar, y me saluda con la mano. Está usando gafas negras y tiene una gran sonrisa en su cara perfecta.. Dios, es tan adorable. Pero debo contenerme. No debería ser difícil, he estado conteniéndome hace casi 16 años. Me saluda con una palmada en el hombro y el aroma de su piel invade mi nariz.

-Las hamburguesas están en camino.- Pavel me dice mientras nos sentamos.

-¿Has ordenado por mi?- pregunto mientras me acomodo en mi silla.

-Queso y bacon- Pavel me sonríe mientras se quita las gafas y revela sus irresistibles ojos cafe oscuros.

Mierda!, que suertuda es esa puta de Sarah.

-Me conoces demasiado bien- sonrío y sacudo mi cabeza -Perdón por no haber podido ir el
viernes.

-Está bien- la sonrisa de Pavel desaparece, y eso me dá para pensar que algo malo ocurrió el viernes.

-Pero ¿vendrás a mi despedida de soltero el sábado, verdad? No puedes faltar

-Por supuesto. Por favor no me digas que habrá strippers

-No- Pavel deja escapar una de sus encantadoras risas, pero yo sé que algo lo tiene preocupado. -Sam quería, pero Sarah se opuso, Y su mujer también.Tan solo serán unos tragos en un salón del centro.

-Allí estaré. Y ¿como estás preparándote para tu inminente boda?.

La sonrisa de Pavel se desvanece, como siempre que menciono su próximo matrimonio.

-Bien, supongo.- se encoje de hombros y el mesero trae nuestra comida. Dos generosas
hamburguesas y una enorme fuente de patatas fritas está frente a nosotros. El mesero también trae dos refrescos para acompañar la comida. Permanecemos en silencio hasta que se retira.

-No te ves muy emocionado al respecto.-digo mientras le echo sal extra a mi hamburguesa.

-No es eso. Es que…- Pavel hace una pausa. Está nervioso. Últimamente lo he visto ansiosos por su boda, pero hoy parece molesto por algo más. Algo que no logro descifrar. Quiero ayudarlo. Ayudarlo
como él lo a hecho conmigo meses atrás, cuando me fue a buscar al hospital luego de que el hijo de puta de Alan casi me rompe el brazo. No quiero recordar eso.

-Se que no te gusta oír esto.- digo.-Pero ya te he dicho que creo que Sarah y tu no son el uno para el otro.

-¿En serio? Solo me lo has dicho un millón de veces.- Pavel se reclina en su asiento con los ojos en blanco y un suspiro frustrado.

-Eres mi amigo, y te digo la verdad te guste o no. Las verdades no son siempre cómodas.-le doy una gran mordida a mi hamburguesa y Pavel se ríe por lo bajo.

-Sarah y yo somos perfectos el uno para el otro. Trabajamos en el mismo hospital, tenemos horarios e intereses similares..

-¿La amas?.- lo interrumpo.
Pavel se queda perplejo mientras yo tomo un sorbo de refresco.

-La vida no es una película, James. Las cosas no son color de rosa. No sientes rayos y centellas golpeandote cuando conoces a “ la persona adecuada” La persona adecuada no existe.”- Pavel me dice, y sé que debajo de su sonrisa hay un gran malestar.

-No estoy de acuerdo.-muerdo de nuevo mi hamburguesa.

La primera vez que vi a Pavel, yo sentí un
relámpago golpearme justo en la nuca. Aún lo siento cuando lo veo sonreír. Pero no digo nada al respecto.

-No has respondido mi pregunta- insisto, mientras sostengo mi hamburguesa con ambas manos.

-Si.- Pavel deja escapar una exhalación, frustrada.- La amo.

Oir esas palabras me produce una intensa punzada en el pecho. Pero curvo mis labios en una sonrisa falsa y continúo comiendo.

- Entonces ¿qué es lo que te preocupa?.- le pregunto a mi amigo, pero él no responde. Observo su rostro, sumido en dudas. Jamás lo he visto así antes, parece que algo lo está carcomiendo por dentro. No entiendo por qué no me cuenta y ya. Crei que despues de tantos años de amistad teníamos la confianza necesaria para hablar de lo que sea. Tal vez estoy equivocado.Pero no voy a presionarlo para que hable. En su lugar, terminamos nuestra comida en silencio. Pavel apenas toca su hamburguesa.

A la distancia, oímos las olas romper y la gente charlando alegremente en la playa.
Luego de un largo e incómodo silencio, Pavel habla.

-¿Recuerdas cuantos veranos pasamos en esta playa?- por primera vez en un largo rato, una sonrisa ilumina su rostro. Esa sonrisa me derrite. -Solíamos escaparnos de la escuela para venir aquí a nadar y beber.

-Si, más de las que puedo contar.- sonrio mientras los recuerdos vuelven a mi cabeza. -También recuerdo que en más de una ocasión te hubieras ahogado de no ser por mi.

-¿Recuerdas esa vez que te hiciste un tatuaje en aquel puesto de mala muerte?”

-Si.-Teníamos diecisiete años y tatuarse era ilegal siendo menor. Mi más salvaje acto de rebeldía por aquellos años; tatuarme una tortuguita infantil horrible en el nacimiento de mi trasero. -¿Cómo olvidarlo?.

-¿Todavía lo tienes?.- Pavel me pregunta.
Abro mis ojos, sorprendido por su pregunta, y por su estado de ánimo en general.

-¿La tortuga? Por supuesto, los tatuajes son para siempre ¿sabes?.

-¿Me lo dejas ver?. -Pavel me pide con una débil sonrisa.

No entiendo que coño le pasa a Pavel pero tampoco puedo resistirme a esa sonrisa. Y la manera en la que el sol hace brillar su cabello castaño es simplemente hermosa. Me inclino hacia adelante en mi asiento dandole solo un poco la espalda y me bajo un poco mi pantalon para que Pavel pueda ver la tortuga tatuada en mi trasero. Está algo descolorido después de tantos años de tenerlo en mi piel.

-Aquí está. ¿estás contento ahora?.- le digo.
Pero Pavel observa mi tatuaje perplejo. Su sonrisa desaparece y su rostro se torna pálido al instante. Parece que hubiese visto a un fantasma.

- Pavel ¿qué coño te pasa?.- le pregunto, mientras vuelvo a ocultar mi tatuaje y acomodarme en el asiento. Ahora si que estoy preocupado por mi amigo.

-Nada.- Pavel me sonríe de nuevo, pero esta vez no le creo. -¿Qué te parece si ordenamos unas cervezas?.






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Dedicado a

wendyBarrera0

Este capitulito es para ti linda 🍒🍒

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