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Debía ser pasada media tarde, era difícil distinguir la hora

Las oscuras nubes no dejaban penetrar los rayos solares... y a esas alturas no era de extrañarse

La lluvia descendía torrencialmente

Las gotas caían con tanta fuerza que se llegaba a sentir dolor si te entrometias en su camino

Desde hace mucho que no se dejaba apreciar la claridad del día en el reino de Santres

Habían sido tres meses de nada más que nieve, frío y aguaceros

Eran tiempos difíciles

Fuertes vientos habían dado poda a los que alguna vez fueron frondosos árboles

Dejando nada más que troncos y ramas expuestas a la intemperie

Las vastas praderas que decoraban los alrededores del pueblo con soberbios colores oro y musgo

Ahora yacían convertidos en nada más que una espesa capa de lodo y raíces secas

Tempestades una tras otra habían azotado al reino

Dejando a la gran mayoría del pueblo sin sus cultivos, sus fuentes de alimento y trueque

Cadáveres de distintas especies de animales se apilaban a las orillas de los caminos

Grandes, pequeños, carnívoros y herbívoros

No había distinción, todos corrían con la misma suerte

Los que no morían por el frío y la falta de alimento lo hacían ahogados al caer en uno de los tantos canales que se desbordaban sin aviso

Era un paisaje desolador

El pueblo se encontraba inquieto, desesperanzado

Las primeras muertes por enfermedades y hambruna ya se comenzaban a registrar

La gente de la periferia fue la primera en ser víctima de este invierno que no daba tregua

Los campesinos ya habían agotado sus reservas de alimento y las cosechas habían sido arrasadas por las impetuosas lluvias

El olor inconfundible de cadaverina y putrescina dominaban los largos terrenos

Que alguna vez fueron fértiles tierras, abundantes en semillas y proliferación de la flora y fauna

Todo esto era sólo lo que acontecía en los alrededores del pueblo de Situr

Lo que ocurría en el pueblo mismo era otra historia

El que había sido un pueblo tranquilo y lleno de actividad se había transformado en el reflejo de la depresión y penurias

Los puntos de trueque se hallaban vacíos

Se podía observar quizás una que otra persona bajo el diluvio tratando de cambiar alguna fruta ya descompuesta por algo de avena o pan

La mayoría de las familias pasaba los días dentro de sus casas por temor a todo lo que estaba ocurriendo

Quizás no tenían comida ni trabajo

Pero aún tenían un techo bajo el cual refugiarse

Los adoquines que sedimentaban las calles se habían despegado dejando los suelos con relieves disparejos y mezclas de barro y piedras

Un poco más hacia arriba, estaba el gran río que ahora había aumentado su caudal al doble

Haciendo peligrar a todo el reino con una eventual inundación sin precedentes

We won't Fall (JinLia) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora