O 1 8 | | Closed mind

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Cuando alguien se convence de que todo está perdido y no hay forma alguna de repararlo ¿Como puedes hacerle entender a esa persona de que no es así?

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Cuando alguien se convence de que todo está perdido y no hay forma alguna de repararlo ¿Como puedes hacerle entender a esa persona de que no es así?

Diana estaba en esa situación.

A pesar de todos sus intentos previos antes de llegar a este punto, no hubo resultado. Nada de lo que hacía, de lo que las demás intentaban funcionaba, no era efectivo o no provocaba el efecto que ellas deseaban. Palabras dulces, palabras fuertes, chistes, discursos, nada.

Akko ni siquiera las escuchaba, se había encerrado así misma en su mente, sin escapatoria, por su cuenta, incapaz de razonar, incapaz de escuchar las palabras de sus amigas, a pesar de que ella ya no las percibía así. Solo pensaba que la odiaban ahora y una vez que todo pasara todo volvería a ser como antes, todos iban a juzgarla por haber caído tan bajo, por ir en un camino que no le correspondía, uno que nunca tuvo que tomar en primer lugar. Nadie estaría ahí con ella por el miedo y la incertidumbre que produjo.

Estaba jadeante, temblorosa. Su cuerpo acabaría por ceder en algún momento al dolor que las heridas y el daño en general producido tanto por sus amigas como por la demonio. Carecía de visión, ella no estaba observando nada, solo moviendo sus extremidades como podía y cómo le ordenaban, ya no sabía lo que estaba pasando, tampoco sabía si estaba con vida y si en realidad todo lo que ocurrió había acabado.

La Cavendish siguió lanzando hechizos sin parar. Amanda volaba alrededor de la demonio, distrayendo su curso y golpeando de vez en cuando su cabeza. Chariot, abrazando a Croix mientras volaban en la escoba, indicaba a las restantes donde moverse, donde atacar. Tenían una buena organización, mejor que su enemiga.

Demon, sin embargo, estaba por liberar la ira y violencia pura que había estado guardando par este momento. Estaba furiosa, decepcionada, nerviosa por su evidente derrota. La superaban en número y habilidad ahora, sus intentos inútiles y vagos ya no servirían, ellas ya parecían inmunes a su magia. Ellas parecían superiores a su poder más de lo que imaginaba, y eso la dejó descolocada.

El deseo, la ambición era lo único que la mantenía de pie. Su orgullo le impedía rendirse y aceptar su derrota, su humillante derrota. Querer ser un ser superior se volvió su meta a alcanzar, y no iba a permitirse perder ese sueño y desecharlo. No importa a quien deba lastimar, ella es capaz de sacrificar todo lo que tiene por algo de poder, no podía razonar, no podía pararse a pensar en el daño que es capaz de causar.

—¡Anda, Cavendish!— gritó la demonio, saltando hacia atrás cayendo débilmente sobre sus piernas, apretando fuertemente sus manos —, ¡Mátame! ¿¡No es eso lo que quieres!? ¿¡No es eso lo que todas ustedes quieren!?

—¡Solo deja a Akko de una vez! ¡Basta de trucos y secretos, Demon, acepta tu derrota!— espetó la menor, deteniéndose en el aire con su escoba, amenazando a la contraria con su varita —. Nadie te quiere aquí ¡Lárgate y déjanos en paz!

Akko negó con la cabeza, se rehusaba a aceptar ser la perdedora. Ella debía ganar, siempre debía hacerlo, sin importar los trucos bajo la manga que pueda tener, ella quería tener poder y control absoluto sobre todo y todos.

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⏰ Última actualización: Jul 17, 2021 ⏰

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