Kim Taehyung es un joven escritor que nunca sintió dolor, hasta que lo conoció...conociendo también el dolor verdadero.
Namjoon tenía al amor de su vida a su lado pero, uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Jin solo quería que el mejorara...
Para Park Jimin la vida siempre fue un constante cambio, cuando tenia 9 años ya había sido cambiado de escuela 6 veces por el acoso que recibía, cuando tenia 10 se dio cuenta que su gusto por las mujeres era inexistente, cuando tenia 12 sintió que su pasión era el baile, cuando tenia 14 obtuvo su primer beso y su primer corazón roto y cuando tenia 16 recibió el ultimo golpe de su padre luego de ser echado de su casa. Desde ese momento se prometió que alejaría todas las cosas que le hicieran daño.
Después de ese suceso se fue a vivir con su hermana mayor y su pareja, ambos lo apoyaron en su decisión con el baile y su sexualidad. Su vida seguía cambiando hasta que conoció a Kim Namjoon y supo que todo estaría bien.
Su vida junto a aquel castaño fueron de las pocas cosas que lo hicieron feliz de verdad, el lo conocía. Sabia cuando Jimin estaba triste, cuando estaba feliz, cuando tenia hambre, cuando sentía pena. Conocía todo de el y eso a veces lo preocupaba. ¿Estaba bien que una persona conociera todo de ti? ¿Que sucedería si esa persona desaparecía? ¿Seguiría importándole todos los pequeños detalles? ¿Alguien mas volvería a saber todo de el? Esa idea lo espantaba, no quería que nadie mas lo conociera como Namjoon sentía que nadie nunca lo conocería como el.
Su vida después de Kim Namjoon no cambio, no de la forma mala. Sus días eran tranquilos, sus caricias eran sinceras y su amor era completo, era lo que Jimin necesitaba. Ellos eran sonrisas, lagrimas, amor, ternura, penas, enojos pero mas que nada eran felicidad.
Lo que no entendió Jimin era que hasta los momentos perfectos pueden cambiar.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Comenzó a sentir los pequeños rayos de sol en sus ojos, sintió una textura suave abajo de su cuerpo, levanto su pecho lentamente tratando de acostumbrarse a luz, poco a poco comenzó a observar su habitación. Giro su rostro y diviso a su prometido dormido boca abajo, las sabanas tapando desde su cintura hacia a sus pies, dejando a la vista esa fornida espalda que lo volvía loco, sus tonos bronceados plasmados como si de un lienzo se tratara, la obra de arte mas perfecta sin duda. Su cabello revuelto fue lo que termino de volverlo loco, se acerco de apoco y comenzó a pasar su pequeño dedo indice por la linea que se asomaba en el medio de sus dos omóplatos y bajaba hasta llegar a los dos hoyuelos bajos que tenia.
Escucho un leve jadeo entre sueños de su pareja, sonrió un poco ante ello. Sigio su pequeño vaivén, hasta que sintió como Namjoon se dio la vuelta quedando boca arriba mirándolo con los ojos algo adormilados y un poco de confusión en su cara.
"¿Jimin?¿Que hora es?" Pregunto Kim mientras se restregaba los ojos con la mano derecha mientras que con la mano izquierda acariciaba con delicadeza la pierna de Jimin. Dios su pecho. Park definitivamente podría adorar toda su vida el pecho de Namjoon, tan firme y protector. Jimin solo pudo colocar su mano en esa zona. Mierda hasta se siente aun mejor que mirarlo.
"La verdad no se, pero es domingo, así que hoy no me interesa la hora" Contesto simplemente Jimin en un leve susurro, algo tímido por sus acciones, pero simplemente no podía parar.