Somos fragmentos de estrellas caídas,
hilos de tiempo enredados en piel,
un eco suave de antiguas heridas
que busca sentido sin saber por qué.
Caminamos ciegos entre los días,
con mapas rotos y sed de verdad,
a veces firmes, otras sin guías,
con el alma a punto de naufragar.
Nos perdemos…
en el ruido, en la prisa, en la duda,
cuando el mundo pesa y nada ayuda,
cuando el corazón solo quiere callar.
Y entonces, ¿qué hacer?
Tal vez parar.
Respirar el momento sin pretender,
mirar adentro sin miedo a caer.
Porque continuar no es avanzar siempre,
es saber detenerse, llorar, sentir,
volver a nacer en medio del quiebre,
y con cada paso, volverse a construir.
Somos eso:
un intento constante, un volver a empezar,
y aunque a veces no sepamos el rumbo…
tenemos el valor de buscarlo igual.