Vanir: (Sin levantar la vista, con una voz cargada de un sarcasmo refinado) —Moi percibe una perturbación en el flujo del aire... Es el aura de una paladina cuya única habilidad útil es servir de saco de boxeo. Bienvenida, Mocosa de los Músculos. Supongo que el Aventurero Virgen te ha enviado para que Moi cargue sobre tus anchos hombros sus suministros de dudosa procedencia.
Darkness: (Se tensa, con un ligero rubor) —Vanir... Kazuma me pidió que recogiera el pedido. Y te agradecería que no te refirieras a él de esa forma... ni a mis hombros.
Vanir: (Se pone en pie, haciendo una pose dramática mientras sus ojos brillan bajo la máscara) —¡Oh, pero si es el momento perfecto! Moi ve en tu futuro inmediato una escena digna de lástima: al cruzar la puerta, tu armadura, mal ajustada por tu negligencia, se desprenderá ruidosamente en medio de la calle principal. Quedarás expuesta, no como una valiente guerrera, sino como una exhibicionista sin decoro ante los ojos de los niños y ancianos de la ciudad. ¡Fuhahahaha! ¡Siente el gélido abrazo de la deshonra pública, mujer de los músculos!
Darkness: (Sus ojos se nublan de placer, su respiración se acelera y empieza a temblar) —¡Ah...! ¿Ser tratada como una pervertida pública por los ciudadanos? ¿Ver cómo los niños huyen de mí y los ancianos me lanzan miradas de puro asco mientras intento cubrir mi cuerpo en vano...? ¡E-Es... es una situación tan degradante...!
Vanir: (La risa se apaga de golpe. Sus hombros caen y su voz se vuelve plana y monótona, llena de una irritación seca) —... Y ahí se fue el sabor. Qué previsible. Moi intenta preparar un banquete de humillación social y tú lo usas como lubricante para tu depravación. Es realmente frustrante intentar ser un demonio profesional contigo cerca.