¿Qué hacer cuando sospechas que alguien tan cercano a ti te ha traicionado?
No hay certeza, solo incertidumbre asfixiante.
Esa persona actúa, habla y escribe igual; pero no se siente como antes.
Esa persona vive bien, pero yo me consumo en el abismo de mi mente.
No hay descanso, no existe tregua, no puedo alcanzar la paz que anhelo, no cuando me niego rotundamente a creer que no es cierto.
¿Por qué? Porque es más sencillo, porque no habría dolor, porque no habría decepción, porque no me sentiría usada, pisoteada como si mis sentimientos no importaran, como si fuera solo un recurso, un peón en el tablón de su juego.
Si pudiera pedir cualquier cosa, solo una cosa, sería saber la verdad, para obtener esa calma que tanta falta me hace hoy día, para decirle: "Gracias por los años de amistad, por las risas compartidas, por los momentos hermosos porque no todo fue malo, pero hasta aquí llegamos, tú por tu lado y yo por el mío, no te deseo el mal, tal vez no pueda ser capaz de perdonar por ahora, pero quiero que sepas que no te odio, que Dios te bendiga."
No saben lo difícil que fue escribir esto, solo necesitaba sacarlo y desahogarme un poco, me disculpo por las molestias.