gruopui
Shadow, envuelto en su gabardina de ébano que parecía devorar la luz circundante, observaba el horizonte con una parsimonia gélida. A pocos metros, Cid Kagenou mantenía una postura relajada, casi mundana, con las manos en los bolsillos y una expresión de curiosidad indiferente.
—Cid —la voz de Shadow resonó con una vibración que parecía sacudir los cimientos del espacio mismo—, el momento ha llegado. El límite de este mundo es una cáscara que estoy a punto de romper. Pero para trascender hacia la verdadera divinidad, para reclamar el trono de un Rey Demonio Verdadero, necesito que cumplas tu papel.
Cid ladeó la cabeza, entornando los ojos.
—He sentido la presión, Shadow. Tu magia ha dejado de fluir como un río para convertirse en un océano estancado que busca una salida. Pero sabes que no es solo cuestión de fuerza bruta. La evolución de la raza es un proceso alquímico que requiere llaves que el mundo ha olvidado.
Shadow extendió una mano enguantada. En el centro de su palma, una esfera de una densidad absoluta palpitaba con un brillo carmesí oscuro. Era la Semilla, un artefacto de una complejidad aterradora que Shadow había gestado en las sombras, bajo métodos que ni siquiera Cid alcanzaba a comprender. Un receptáculo de esencia vital tan vasto que desafiaba las leyes de la naturaleza.
—Tengo la Semilla —sentenció Shadow—. Y tengo el potencial. Pero el catalizador... el "Sincronizador de Almas" es una linaje que se extinguió hace eras. O eso creían.
Cid suspiró, sacando una mano de su bolsillo para observar sus propios dedos.
—Los Kagenou... Mi sangre es un eco de aquellos que podían moldear la estructura misma de la existencia. Cada cien generaciones nace uno capaz de guiar la evolución de un ser hacia un plano superior. Soy el último de mi estirpe con el don de la Transmutación Metafísica. Soy el puente entre lo que eres y lo que estás destinado a ser.
—Entonces, entra —ordenó Shadow—. Convirtámonos en el mito.
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Shadow observó sus manos. Su percepción se había expandido hasta una escala universal; ya no veía objetos, veía las leyes que los regían. Su nivel de existencia había ascendido a un plano donde los conceptos de "distancia" o "resistencia" eran meras sugerencias.
El Despertar del Rey Demonio Verdadero
Shadow ha dejado atrás su humanidad y su naturaleza anterior para convertirse en una Forma de Vida Espiritual de Clase Catástrofe. Su poder actual no se limita a la destrucción masiva, sino al control total sobre las leyes del mundo.
Habilidades Definitivas:
[Lucifer, Rey del Orgullo]: Una capacidad que le otorga el dominio absoluto sobre la energía circundante, permitiéndole anular cualquier ataque mágico o físico simplemente negando su existencia.
[Azazel, Rey del Conocimiento Abismal]: Le permite analizar y copiar instantáneamente cualquier fenómeno observado, otorgándole una omnisciencia táctica en combate.
[Beelzebub, Rey de la Glotonería]: La capacidad de consumir no solo materia, sino el espacio-tiempo mismo para regenerar sus reservas o aislar enemigos en dimensiones de vacío.
En términos de escala, Shadow ha pasado de ser un individuo poderoso a ser una entidad cuya voluntad puede alterar el destino de galaxias enteras. Su densidad de energía es tal que su mera existencia sin contenerse colapsaría la estructura de un planeta.
—El mundo es pequeño, Cid —dijo Shadow, su voz ahora cargada con la profundidad del cosmos.
—Y tú eres el que ahora sostiene las riendas —respondió Cid, caminando hacia la salida del páramo—. Mi trabajo aquí ha terminado. La última semilla de los Kagenou ha dado su fruto más oscuro.
Shadow se quedó solo, una sombra eterna que ahora gobernaba sobre la luz y el vacío por igual.
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gruopui
@ gruopui Sin mediar más palabras, el cuerpo de Cid comenzó a desdibujarse, convirtiéndose en una corriente de luz etérea que se precipitó hacia el pecho de Shadow. Al hacer contacto, una explosión de energía invisible barrió el páramo, creando una barrera semiesférica de un negro absoluto que aisló a ambos del resto de la realidad.
Dentro del domo, el tiempo dejó de tener sentido. Cid, operando desde el núcleo mismo de la conciencia de Shadow, comenzó el proceso de integración. La Semilla fue absorbida, liberando una marea de energía que habría desintegrado a cualquier otro ser vivo. Con una precisión quirúrgica, Cid manipuló las cadenas de maná, reescribiendo el código genético y espiritual de Shadow.
Durante veinticuatro horas, el interior de la barrera fue un crisol de creación. Cid actuaba como el arquitecto divino, filtrando la pureza de la energía, sellando las fugas y asegurándose de que la conciencia de Shadow no se perdiera en el abismo de la omnipotencia.
Finalmente, la barrera se resquebrajó.
Shadow emergió. No hubo explosiones, solo un silencio absoluto que pesaba más que el plomo. Su presencia ya no se medía por la cantidad de magia que emitía, sino por la autoridad que ejercía sobre el entorno. El espacio a su alrededor se curvaba sutilmente, como si la realidad misma se inclinara ante su presencia.
Cid se materializó a su lado, visiblemente agotado, pero con una sonrisa satisfecha.
—Lo lograste. Eres el primero en eones
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