Doom...
A vísperas de año nuevo, casi han transcurrido 6 años desde que jugué Doom por primera vez... en ese tiempo, a casi inicios de 2020, a los 13 años, tuve mi primer contacto con este famosos FPS. Lo sé, a esa edad conocí a una de las sagas más violentas de los videojuegos, jaja. Pero el punto no fue ese... el punto... es que ese fue el uno de los momentos más divertidos y memorables que tuve con mi padre, un fanático de los videojuegos al igual que yo, y que con mi misma edad había terminado Doom 2 en el lejano 1994
En esa tarde, estuve horas jugando con mi padre Doom 2016, destrozando y desgarrando a las hordas infernales, entre risas y adrenalina. Y posteriormente, con la cuarentena aplicando ley, el aislamiento de mis amigos de la primaria me puso en un situación triste y complicada emocionalmente... pero Doom me dió la emoción y la tranquilidad que necesitaba. Cuando finalmente llegué a la secundaria, cuando sentía que no encajaba en ningún grupo social, cuando sentía que era un "ratito", en el momento en el que mi autoestima empezó a decaer por varias situaciones complicadas emocionalmente por lobos en piel de oveja en mi círculo social... Doom estuvo para recordarme... que aun si atraviesas el infierno... debes seguir en pie
No por una resiliencia y estoicismo barato, sino, porque cuando estas solo, acorralado con demonios sin salida alguna... lo único que puedes hacer es luchar como el infierno, porque luego llegarán cosas mejores
El Doom Slayer, no solo se trata de mi personaje favorito de toda la ficción... sino que se trata de un símbolo de fuerza, voluntad, resiliencia y poder. No porque pueda derrotar a cualquier demonio con sus propias manos, sino porque a pesar de estar solo, contra a la mayor adversidad imaginable... él nunca se detiene, nunca deja de luchar, siempre con la mirada adelante, siempre incorruptible e inflexible
Porque Doom es eso... mi motivación de seguir adelante...
Gracias por todo Doom
Rip & Tear until it's done