Mientras tanto, en el bote, Enid y Merlina montaban guardia. Enid usaba sus garras para desviar los garfios de los Jokers, mientras Merlina observaba la escena de la bandera con una expresión inescrutable.
—Mira eso, Merlina —susurró Enid, jadeando por el esfuerzo pero con una sonrisa radiante—. Están trabajando en perfecta sincronía. Tobie no solo es fuerte, es... justo. Nos da a todas nuestro lugar. Es unión y equidad pura.
Merlina apretó los dientes, ajustando su remo. Su mente analítica intentaba encontrar una falla cínica, un motivo oculto, pero la responsabilidad afectiva de Tobie era un hecho irrefutable.
—Es una estrategia socialmente eficiente —admitió Merlina a regañadientes, cruzando los brazos—. Dividir el riesgo y multiplicar el talento es la única forma lógica de ganar. Supongo que su... "caballerosidad" tiene una utilidad táctica que no puedo negar. No me hagas repetirlo, Enid.
El Regreso Triunfal
Tobie saltó de regreso a la canoa con Agnes aún segura en su espalda. La dejó en su asiento con una delicadeza extrema y una humildad que conmovió a todos los presentes.
—La bandera es tuya, Agnes. Tú diste el paso final —dijo Tobie con extrema claridad.
Agnes lo miró con ojos brillantes, sintiendo que su corazón ya no pertenecía del todo al silencio de su cuarto, sino a ese joven de máscara brillante. Con un último esfuerzo coordinado, los cuatro remaron hacia la meta, cruzando la línea mientras el resto de la escuela estallaba en un rugido de sorpresa y admiración.
Habían ganado. No solo la Copa Poe, sino el respeto absoluto de Nevermore.