Dile a las personas todo lo hermoso que ves en ellas, no para que te amen, si no para que se amen.
Necesitamos personas de buen corazón, y las hay, pero las grandes cagadas que hace el ser humano las opacan y las destruyen lentamente hasta que ese punto de luz deja de brillar, deja de existir y una vez más, la esperanza de ser mejores va desapareciendo.