Toda la tarde fue una montaña rusa, de mala y buena suerte.
Primero: no hay transporte y me duelen los pies por andar parado esperando, cuándo al fin se detiene una movilidad que sigue una ruta que me deja a una cuadra de mi casa, me deja en la parada pero por suerte no me cobra el pasaje.
Segundo: llegó tarde al psicólogo y perdí tiempo que pude usar para mejorar mi estado.
Tercero: El auto que se supone que me debería dejar en la misma parada que me quedé, se para diciendo que ya llegó al final de su destinó dejándome a la mitad del camino hacia mi casa, tube qué caminar por una hora para llegar a mi colegio en el cuál por suerte se encontraba mi padre y me diera pasaje para volver a casa.
Cuarto: llegó cansado a la entrada de mi casa gracias a que, por suerte se paró una movilidad que me dejaba a una cuadra de mi casa, lo malo que al momento de llegar me doy de cuenta que olvidé pedirle las llaves a mi padre y yo no tengo llave porque se perdió, esperé por media hora parado en la puerta de mi casa hasta que mí padre llegue.
En definitiva, vaya tardé endemoniada pero no es nada con lo que le pasó a otra persona que conozco.