Quédate... (Epílogo)
Sí, comencé a escribir el Epílogo que tanto me han pedido, y será para celebrar el cumpleaños de Candy y aquí les dejo un bocado:
Terry apoyó la frente unos segundos contra la ventana fría del taxi mientras observaba las calles que comenzaban a iluminarse. Estaba agotado.
Había pasado apenas tres días fuera de casa por trabajo, una breve visita a Nueva York para reunirse con unos inversionistas de la galería, pero el cansancio en su cuerpo se sentía más pesado que ese viaje ida y vuelta y una agenda llena. Quizá porque por primera vez regresar ya no significaba volver a un departamento vacío.
Ahora alguien lo esperaba. Mejor dicho, dos personas lo esperaban... o eran tres...¿? Inconscientemente sonrió al pensar en Candy.
Sacó el teléfono del bolsillo de su abrigo y volvió a mirar la fotografía que ella le había enviado hacía apenas una hora que mostraba a Aidan dormido sobre su pecho con su diminuta mano aferrada a su suéter, mientras ella sonreía a la cámara con expresión cansada pero feliz.
“Tu hijo decidió no dormir en toda la tarde. Te extrañamos.”
Terry dejó escapar una risa baja antes de guardar nuevamente el móvil. Te extrañamos... ah, que maravillosa sensación era esa de ser extrañado por los que amaba. Y ahora lo único que deseaba era llegar a casa.