Dicho sea de paso —antes de que empiecen los “¿y tal historia cuándo?”—
tengo 3 proyectos cortos y 1 largo.
Proyectos cortos (15 capítulos, porque la vida es corta y el relleno me llega al pincho):
— Ash x Iris: La Flaca
— Otro Ash x Misty (sí, OTRO, porque puedo)
— Tarnished x Hyetta (para los traumados de Elden Ring)
Corto significa:
no capítulos de paseo,
no “despiertan, desayunan y reflexionan”,
no estirar por estirar.
Proyecto largo (con cariño y mala intención):
— Amor con sabor a caviar (Ash x Dawn)
Tranquilos.
No voy a repetir la cagada de meterle 60 capítulos como en Ash x Mallow.
Ya aprendí.
El relleno no es literatura, es miedo a terminar.
Mi Fénix va al hueso:
máximo 24 capítulos, bien puestos, sin anestesia.
Ahora… Amor con sabor a caviar es otra cosa.
Ese sí va a ser una masterpiece.
Ash x Dawn, pero tóxico, elegante, político, incómodo.
De esos que no se leen en el bus, se leen con cara seria.
Además, tengo una historia personal de ARK, cortita, unas 10 capítulos,
más para botar veneno a la calle que para quedar bien con alguien.
Eso es todo.
No fechas mágicas.
No promesas huecas.
Si sale, sale bien.
Si no, no sale.
Así escribo yo.
Así es la vida.