Septiembre siempre me hace pensar en algo que a veces olvidamos: no todo lo que nos pasa se ve desde afuera.
Hay personas que sonríen mientras están atravesando días difíciles. Muchos de ellos siguen yendo a clases, trabajando, escribiendo, creando, hablando con sus amigos y diciendo “estoy bien” cuando, en realidad, necesitan que alguien les pregunte un poco más.
Por eso, en este mes de la prevención y la salud mental, quería dejarte estas palabras.
Si alguna vez sentiste que tenías que poder con todo, quiero recordarte que no tienes que hacerlo solo/a. Pedir ayuda no te hace débil. Hablar de lo que te pasa no te convierte en una carga. Y tener un día malo, o una semana mala, o incluso sentir que no sabes cómo seguir, no significa que estés fallando.
Cuida tu mente con la misma ternura con la que cuidarías a alguien que quieres. Descansa. Habla. Llora si necesitas hacerlo. Aléjate un rato de aquello que te hace daño. Busca a alguien de confianza. Y si sientes que no puedes hacerlo sola, busca ayuda profesional.
No tienes que esperar a estar al límite para pedirla.
Si estás leyendo alguno de mis libros mientras atraviesas un momento difícil, espero que estas historias puedan ser un lugar donde puedas respirar, un lugar seguro, un momento de paz.
Gracias por estar acá, por leerme, por compartir conmigo pedacitos de tu mundo a través de comentarios, mensajes y votos.
Y, recuerda esto: Tu vida no termina aquí, aún queda muchísimo por descubrir. ❤