Si pasara cerca de la Luna, bajaría a ella, tocaría su corazón y su alma, porque ella es completa aun si no se ve más que media cara. Seguirá dando pasos con su mano y pasaría los anillos de Júpiter, caminando sobre las piedras más violentas para admirar tu belleza.
Si me quedo, me quedo con el amor en las manos, suspirando por un beso tuyo cada día, por tus ojos brillando cuando me ven de esa manera, así como un campo de flores amarillas. En medio de ellas estás tú, con mi amor en las manos.
Si pienso en un día lluvioso, las flores se alegran por recibir ese nutriente, y yo, por recibir tu nutriente. Si es de día y hay nubes oscuras en medio del campo, espero por un beso tuyo y que las gotas nos acompañen; así, estamos compartiendo con el planeta nuestro amor.