Los últimos años todo ha cambiado y entre ellos las personas a mi alrededor, mis hermanos en especial.
Todos somos diferentes, peleamos un montón, aún así ellos son la parte más especial y significativa de lo patética que es mi vida.
Uno demuestra la fortaleza y un gran ejemplo de lo que quiero ser, el gran corazón que quiero tener, lo maduro que debo actuar ante los problemas y que tan inteligente puedo ser.
Otro me demuestra las cosas que no deseo, que si es bueno pensar en ti debe existir un límite y ese es cuando empiezas a dañar a otros, que a veces la soledad es la mejor compañía y que la desesperación puede llevarte a tomar decisiones que pueden joderte la vida y no, los demás no son los culpables, tu vida, tus errores.
El último me hace perder la cabeza y cuestionarme que tan paciente puedo llegar a ser, pone en prueba mi irritabilidad y me hace querer golpearlo pero también es la persona que más me hace sonreír y que cuando siento que ya no puedo debo esforzarme un poco más porque soy su ejemplo, porque quiero que me vea como un soporte y no como una carga, porque a pesar de cuanto gritemos y nos arrojemos cosas el siempre será mi pequeño rayo de luz, la persona de corazón más puro y la parte más sensible de mi alma, mi protegido.