Lo es cuando desafía su palabra gracias a mi propia concepción. Y no, no está bien, no me hables con tibieza, la verdad se basa en los hechos. Haberlo dicho antes, se nota.
Ese tal Dios no existe y la prueba de su inexistencia soy yo. Luces como un humano, pero tu aspecto peculiar es casi como el de un alien, no quiero saber cómo te hicieron.