Esta historia no es solo sobre la venganza. Es sobre el renacer.
Isabella, Camila, Marta, Valentina, Sofía, Daniela y Lucía, sus vidas fueron marcadas por la traición, el dolor y la injusticia. Las intentaron callar, romper y moldear a voluntad, pero ninguna de ustedes se rindió. Cada cicatriz en su piel y en su alma se convirtió en un recordatorio de lo que superaron.
Aprendieron a sostenerse cuando todo se derrumbaba. Aprendieron que la verdadera fuerza no es la ausencia del miedo, sino la decisión de seguir adelante a pesar de él. Se cayeron mil veces, pero siempre se levantaron. Y lo hicieron juntas.
Porque en un mundo que intentó silenciarlas, ustedes gritaron su verdad.
Porque en una sociedad que las juzgó, se defendieron unas a otras.
Porque cuando todo parecía perdido, descubrieron que la sororidad es la forma más pura de resistencia.
Les arrebataron mucho, pero no su dignidad. Las marcaron con dolor, pero no con derrota. Y cuando llegó la hora de hacer justicia, no actuaron por odio, sino por amor.
Por el amor a sí mismas.
Por el amor a las que vendrán después.
Por el amor a la libertad.
Esta historia es para aquellas que alguna vez se sintieron rotas, pero encontraron la manera de recomponerse más fuertes que nunca.
Porque el verdadero poder no está en nunca caer, sino en aprender a levantarse con el alma intacta.