la gente que trabaja, la gente que marcha, toda la vida se les ha visto como perros de la calle. por los que nadie da un peso, los poco importantes y sí, existen (lo peor es que existen muchísimos) pero nunca "lo suficiente" para ser mirados y hacer algo por ellos. así que se movilizan solos.
y quizá, si consiguen suerte, los perros cuicos dejan de ser tan cuicos y se escapan de sus casas para correr con ellos, aunque solo con suerte. no siempre pasa.
los perros de la calle ladran y muerden, y no porque sean malos o por gusto sino porque ¿cuál es la otra solución?
pero la diferencia entre el perro (callejero o no), la gente real y los de arriba es que, quiénes siempre fueron "nada", los que existen pero no lo suficiente para detenerte (y el efecto secundario que esto conlleva) a mirar, ¡los carentes de educación!, siempre fueron más humanos que los educados, de buenos modales y conciencia.
y ¿qué es de los reales, entonces, y aparentemente sinceros.
ellos corren de la bala que podría manchar de su sangre con la razón a sus familias
y no, no solo a sus familias, a un país entero que no perdona ni olvida.
mientras ustedes, los políticos y los de arriba, pueden vestirse de blanco limpio, que solo conocen a la fuerza sin haber pasado por la racionalidad.
y ahora chile solo ilumina ardiendo, porque esa luz inocente pero bien madura y decidida, luce tan pequeña al lado de la llama morada, más rojiza que otra cosa. así que o se le prende fuego o solo se quedan callados.
aunque, siguen teniendo más razón que fuerza que los decentes de inteligencia y poco movimiento bruto.
pero bien, la historia que no les han quitado dice bien claro, entre líneas:
"chile se levanta, chile vive, chile:
por la razón o la fuerza"
pero se levanta.