Avanzaba con fluidez, su cabello recogido en
una coleta sencilla que se balancea detrás de si.
Sus tenis (aparentemente normales) sostienen
ahora cuatro ruedas perfectamente alineadas,
desplegadas con un leve clic mecánico que
solo alguien muy atento podría haber notado.
*☾⋆⌝ ─────ㅤPermiso… permiso a la derecha… –avisa con naturalidad, esquivando a un grupo que sale riendo de una sala común. Dobló ligeramente el cuerpo, aprovechando la inclinación del suelo para ganar impulso y cuando gira por la esquina...—¡Hey, cuidado! –
No contó con la siguiente persona que se le atravesó,
no era un buen momento para frenar tan bruscamente.
Flexiono las rodillas, girando sobre el talón izquierdo y
ejecutó un giro cerrado, casi un pequeño trompo controlado.
Usó la pared lateral: apoyó la mano un segundo impulsando
su peso, pasó rozando sin tocar al desconocido y continuó
dos metros más adelante.
Y entonces se le presentó una oportunidad.
Clavo ligeramente las ruedas delanteras, tomó
el pasamanos de una columna decorativa y dejó
que la fricción hiciese lo suyo para detenerse
en una buena curva.
*☾⋆⌝ ─────ㅤ–las ruedas se retrayeron con un clic suave. Giró, ya sobre sus suelas normales, acomodando sus anteojos con un solo dedo—Lo siento. –se disculpó de forma sincera, respirando ligeramente agitada—Creo que no fue el mejor lugar para practicar las curvas cerradas. –sonrió medianamente—¿Estás bien?