thanosumi
esa cortina que exponía el hogar de su corazón se cerró abruptamente por las palabras contrarias: como si la ofrenda a que su lazo se estrechara hubiera sido rotundamente rechazada.. al menos así su sistema la captó, esa señal que se envió a través de la impunidad para terminar en su cabeza tan revuelta por las píldoras.
sus imágenes mentales se reproducieron como un vídeo audiovisual.. no le agradaba la idea de que en un futuro hasta su cultivar de confianza hubiera sido fabricado en vano. si myunggi (se supone que) era la peste que infestaba la huerta, lo más viable era eliminarla aunque sea con agresión animal.
¿de qué sirve un párasito más que para vivir en la mentalidad de algún organismo como un enfermizo huésped permanente? no anhelaba que el exnovio de junhee se sujetara de la errática hospitalización del azabache, la que dedicaba con tanta devoción a él y solo a él.. así que apretó los puños pese al mantener de su mueca alegre.
thanosumi
— ah, no te preocupes, namsu.. aún así, tu eres mi favorito, entre todos ellos. los demás son inútiles, por eso son fáciles de recordar.. — se encogió de hombros, afirmando su punto una vez más antes de esbozarle una curvatura de labios más enorme: una singular falange levantando el mentón adverso con posesión silenciosa. — pero tú tienes tantas cualidades distintivas, mi chico ~ por eso es tan difícil acordarse.. seguro te encanta estar en el mundo de thanos. — si su coqueteo fuera con más evidencia seguramente hasta rastro abandonaría: pero de un lado, desde siempre el de hebras teñidas se había negado a sí mismo. desde que adquirió conocimiento de quién era exactamente namgyu en el club, todo.
fue alguna manera estúpida de no afrontar su realidad, pero luego se enteró de que el motivo por el que no recurrió más a esos lugares no fue por la reacción de su madre: fue por esas fracciones de tiempo donde exclusivamente lo visitaba a él, ocultando no solo sus salidas.. si no que su propia orientación en cuanto a la especialidad de género. — pues la señorita lo quiso, ¿no? pero nosotros no lo queremos en ningún aspecto después del robo qué cometió.. al menos tú si me quieres a mí, ¿verdad, namsu? — la palpable culpa recae en él por creer en la estafa, pero evadía ese sueño cruel para enfocarse en uno más tranquilo.. en cosas más sencillas.
su existencia era un constante ciclo de negación ante todo: y aunque pronto tendría que negociar para abordar todo eso, no le era una aversidad si era a su costado.. de él, su compañero de crimen.
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