Me ha visitado el desgaste… como brasa me ha calentado el cuerpo. Dormida, en mis adentros, le he permitido balancearse, acunarse. Es cierta su maña por devorarme y la mía que se lo permite sin temor al que dirán. Este desgaste es el mío. Yo lo cultivo, yo le doy de beber mi sangre. Me recuerda que soy humana, que vivo. Me hace sentir que estoy en tierra y pertenezco a un rincón de este planeta igual de desgastado que yo y mis pasos.