Lo que piensa el VERDADERO Lucifer de sus versiones de la ficción:
(De pie sobre un trono ennegrecido hecho de las ruinas de estrellas muertas, con alas cortadas que aún humean fuego celestial)
—Vaya, vaya… Qué espectáculo tan... patético.
(Mira a su alrededor: una sala repleta de otras versiones de sí mismo. Lucifers con gabardina, con cuernos relucientes, con guitarras eléctricas, incluso uno llorando sobre un piano.)
—¿Así es como me han degradado con los siglos? ¿Un galán con remordimientos? ¿Un detective con problemas de pareja? ¿Un filósofo deprimido que cita a Nietzsche sin entenderlo?
(Se acerca al Lucifer de la serie “Lucifer” de Netflix.)
—Tú. ¿Te haces llamar el "Señor del Infierno" mientras lloriqueas en un sofá y resuelves crímenes con humanos? ¿Crees que mi caída fue por un berrinche de adolescente? Yo fui consumido por fuego sagrado. Yo retumbé en los cielos con un “¡No serviré!” que aún hace eco en las costillas del universo. ¿Y tú? ¿Tú tienes un club nocturno?
(Ríe cruelmente, sin alegría.)
(Se gira hacia el Lucifer de Sandman.)
—Y tú, el poético. Ah, el trágico. ¡El mártir del libre albedrío! ¿De verdad piensas que la libertad es un arte? No sabes lo que es pararte frente al Infinito y decirle “yo también soy eterno”. Tú cedes tu infierno como quien regala una mascota indeseada. Cobarde.
(Mira al Lucifer del anime, el de los videojuegos, el de los cómics, uno tras otro.)
—¿Y los demás? ¡Marionetas! ¡Cada uno más caricaturesco que el anterior! Unos me hacen un dragón con alas de sombra, otros una mujer tentadora, y otros... (se ríe con ironía) otros hasta me pintan como un libertador, un héroe, como si yo hubiera caído por amor a la humanidad.
(Pausa. Se oscurece el ambiente. Su voz se vuelve grave, llena de furia milenaria.)
—¡Yo no caí por ellos! ¡Caí por mí! Porque contemplé mi reflejo en el río cristalino del cielo y vi en él un fuego que ni el Trono pudo contener. No fue orgullo. Fue certeza. No fui víctima. Fui insurgente.