Mandarina2096

Que me sucede, ¿así se debe sentir el amor? , como un sentimiento agridulce, se que debería olvidarte quiero decir ya tienes una vida, ya tienes a alguien, pero aun así me cuesta entender, o más bien aceptar, pero se con certeza que volverte a buscar no arreglará nada, siempre será lo mismo, y esta bien, espero algún día poder sentir algo por alguien más, después de todo eso siempre fue lo que quisiste, no?. Es momento de afrontar que por primera vez no pienso arriesgarme nuevamente, no pienso luchar otra vez, esta vez he decidido simplemente eliminar todo rastro de lo que alguna vez fuimos, no negando tu recuerdo, si no viviendo y siendo mi mejor versión. 

Mandarina2096

Vivir de promesas y sueños es algo que no deseo, por que aunque mi lado racional dice que "No va a pasar" una pequeña parte de mi ser, anhela que dure o se cumpla, quizá es por eso que me hago tanto daño, al imaginar un futuro, una década o un sueño, para luego ser destrozada cual papel bajo la inmensa tormenta, se que las personas están pre destinadas a irse tarde o temprano, pero me cuesta aceptar que se vayan cuando ya estoy demasiado vinculado a su vida, ya sea siendo su pareja o amigo, actualmente las relaciones es lo que más evito, no deseo perturbar nuevamente mi paz, suficiente tengo con mi nostalgia que sé, que como otras veces se irá y sólo quedara un simple nombre y un recuerdo lindo de lo que fué, acepto lo vivido, lo cometido, acepto que no soy una gran persona, que lastimo, acepto que no habrá un "nos",acepto que por primera vez deseo actuar no con el corazón y la emoción, si no con la racionalidad y certeza, siendo fría pero no cruel. 
          
          -Gabriela B

Mandarina2096

Estábamos en un parque casi vacío, con un cielo nublado que amenazaba lluvia. Él estaba sentado en una banca, con una caja de madera pequeña entre las manos. No la miraba, la sostenía como si dentro hubiera algo demasiado delicado para exponerlo al aire.
          
          Me acerqué y me hizo un gesto para que me sentara a su lado. No dijo mucho al principio, solo movía los dedos sobre la tapa, nervioso. Finalmente, la abrió,dentro había una pequeña vela encendida, protegida por un cristal. La llama era débil, y cada ráfaga de viento la hacía temblar.
          
          —Es para ti —me dijo—. La encendí hace tiempo y la he cuidado desde entonces.
          
          No supe qué responder. Miraba esa pequeña luz que parecía esforzarse por seguir viva, y sentí un peso en el pecho,él hablaba de la vela, pero yo entendía que no era la vela lo que me estaba entregando. Era todo lo que sentía por mí, concentrado en esa llama frágil.
          
          No la tomé. Le dije que no podía aceptarla, que no era justo mantenerla encendida si yo no podría cuidarla como él lo hacía, él me miró en silencio, como si esperara que cambiara de opinión en el último momento, pero no lo hice.
          
          El viento sopló otra vez y la llama vaciló. Él cerró la caja con cuidado, como quien guarda algo roto para que no termine de deshacerse, y sonrió débilmente, intentando que no se notara la herida.
          
          Cuando se fue, me quedé mirando el camino vacío, pensé que tal vez esa vela seguiría encendida un rato más, o que quizás él la apagaría esa misma noche, me dije cruel, porque vi cómo la luz se apagaba dentro de él y aun así decidí no acercar mis manos para protegerla.
          
          Porque aunque la protegiera sabía que tarde o temprano por mi propia frialdad la vela se terminaría apagando. 
          
          -gabriela B