Encuentro

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Young Sunni

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Young Sunni

Por fin era fin de semana, y mi cabeza seguía igual de inquieta y fastidiada que un lunes por la mañana.

Llevaba ideando un plan para infiltrarme en la habitación de mamá y encontrar algo que realmente valga, dándome alguna pista del paradero de mi padre. No tenía a nadie que me ayudara, no sabía si tenía tíos, abuelos o primos. Y no puedo fiarme de los recuerdos de una niña pequeña usualmente imaginativa.

Mi teléfono vibro por tercera vez y me dio a entender que Eun Sang seguía escribiéndome aun sabiendo que la estaba esquivando completamente. No era de mala manera simplemente me faltaban ganas de contestar con el continuo problema de no prestarle más atención a los demás sobre mis problemas. Ella ya se daba una idea de que yo era así, o eso quería suponer para no hacerla sentir mal, porque estábamos pasando más tiempo juntas en la escuela.

Mi madre seguía en casa y cualquier actitud sospechosa que tome, considerando que mi habitación esta notablemente separa de la de ella, y no tendría específicamente nada que buscar cerca de su habitación, más que casualmente por el baño cerca de este en el pasillo, aunque de igual manera sería muy evidente considerando que tengo un baño en mi habitación.

No tenía muchas ganas de hacer algo, pero mi cuerpo me empujaba fuera de casa considerando el ambiente siempre tenso, silencioso e incómodo cuando ambas nos encontrábamos en un mismo lugar perturbaba aún más mis pensamientos. Entonces para aprovechar el día antes de su restricción del horario de salida en los fines de semana, decidí nuevamente salir.

Llevaba ya familiarizándome con las calles gracias a todas las veces que había salido a caminar o mejor dicho a evitar a mi madre, con ella no cruzo palabras desde la última discusión y era para mí un tanto mejor el hecho de que ninguna de las dos nos queríamos ver.

Decidí pasar por aquella calle donde se encontraban los perros juguetones para acariciarlos un rato antes de seguir con mi camino un poco más allá de donde habitualmente rondaba.
Encontré variedad de tiendas, para mi comodidad que se encontraban tan solo a unas cuadras de mi casa, encontré maquillaje, cosas de hogar, un pequeño mercado y una cabina de videojuegos.
Decidí darle una oportunidad adentrándome a esta última. Todo estaba completamente oscuro, solo era iluminado por la luz de las muchas computadoras que había y los colores que soltaban el teclado de estas.

Pedí un pase y me senté en una de las cabinas disponiéndome a jugar. Conecté los auriculares al darme cuenta de que era un juego en dúos.

- Hola, ¿Hay alguien por ahí?- dije esperando a algún compañero o compañera para comenzar el juego
- Hola...- Contestaron al otro lado de la línea. El inesperado tono de voz masculino azotó mis oídos
- ¿Si podemos ser pareja de juegos?- dije con un tono algo intimidada aún por la profundidad de voz del otro
- Si, claro... comencemos-

(...)

- ¡¡Oye!!, ¡¡Oye!! ¡Yujin presta atención atrás tuyo!- exclamé, casi parándome exageradamente en la silla, dando duros toques a las teclas. 

Eyes don't lieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora