Capítulo 8 - "Discúlpame"

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Narra Angélica

- Arriba, arriba hay que levantarse dormilona - escuché la tierna y suave voz de mi mamá que acariciaba mi cabello -.

- ¡Buenos Días! - sonreí y la abrasé- Me preparo y bajo a desayunar.

- Te espero abajo princesa -

Asentí. Una princesa encarcelada, ¿Quién vendría a mi rescate? Como dije me levanté y me preparé, no mucho por que hoy solo tendría clase de idiomas, física, matemáticas y astronomía.

El pasillo se veía diferente, ayer cometí mi primera "rebeldía" y ahora nada era igual, ese pasillo ya no era aquel donde bajaba contenta y tarareando a desayunar, era un pasillo donde se reflejaba la oscuridad de esa noche.

Esas escaleras ya no eran donde bajaba los escalones al ritmo de la música, eran las escaleras donde corría hacia mi habitación pensando que podría estar segura allí.

Decidí dejar de pensar en esas cosas por qué sino mamá se daría cuenta que algo malo pasaba, me senté en el comedor y ví que solo había un tazón para mi con el desayuno.

- Em, ¿nadie desayunará conmigo? - dije mirando a mi mamá que tenía su bolso y me miraba algo triste - David se levanto más temprano y tu padre fue al trabajo por una emergencia, hoy me toca salir - acarició mi mejilla con dulzura y depositó
un beso en mi frente - ten un buen día princesa.

- Tú también Mamá - La abrasé fuerte y vi cómo salía de la casa. Me senté a comer y suspiré - Itadakimasu.

Terminé de comer y levanté la vajilla para llevarla a la cocina donde me encontré a David, se me paralizó el alma pero seguí normal.

- Buenos días enana, ¿estás lista y emocionada por las clases de hoy? -

- ¡SII! - mierda... no sabía mentir, me intimidaba y me ponía mal pensar que podría saber lo que hice, después de todo traicioné su confianza, estaba nerviosa -.

- ¿Pasa algo? Estás rara - dijo mirándome -.

- Ayer... ayer - bien, solo sigue las clases de actuación que viste en internet - me dió mucho miedo la lluvia y no dormí bien - rascaba mi nuca mientras hablaba, después de todo recuerdo cuándo Aki me dijo que hacía eso cuando estaba incómoda, avergonzada o recordaba cosas - me preocupa mucho mi singularidad y no poder controlarla - mire a David, en eso no estaba mintiendo, ocultar información no es mentir, ¿no? -

- Tranquila ¿si? No pienses en eso, la podrás controlar - Ni siquiera me miro al decirlo, el tampoco estaba seguro -.

- ¿Cómo quieren que los controle si nisiquiera se lo que puedo hacer o lo que no? - Me miró sorprendido, nunca había hablado de esa forma con él y me sentí un poco mal, pero... yo tenía razón - M-Me voy a preparar para las clases -.

Salí lo más rápido que pude volviendo a correr por esas escaleras, regresando a ese pasillo interminable para llegar a la habitación, a mi único refugio durante unos minutos.

Narrador omnisciente

El día transcurrió como cualquier otro luego de que Angélica se calmara, sus clases la distrajeron de todo y pudo olvidarse por un momento sobre su singularidad, estaba cansada de haber estudiado, escrito, leído, escuchado, resumido todo el día.

Las clases con David se basaban en buscar información, tomar apuntes, preguntar las dudas y luego estudiar para dar una mini exposición frente a él o una prueba pequeña, la última parte no me encantaba pero igual algunas veces la disfrutaba. Luego a fin de año daba un examen que David me entregaba y luego llevaba al distrito, alguien lo revisaba y determinaba que yo pasara de año o no, luego me daban un escrito que determinaba que mis estudios eran en casa y realmente si estudiaba. De otra manera nadie creería que hubiese ido a la escuela primaria.

Ya en la noche la pequeña Ángel estaba en su habitación pintando con un poco de música baja en un parlante cerca de ella, cuando alguien tocó su puerta.

-Adelante - dijo tiernamente y pasó David -.

- Buenas noches enana, te traje esto - Mostró un vaso lleno de leche con chocolate y unas galletas - Sabes que a esta hora deberías estar leyendo en la cama apuntó de dormir -.

- Quería hacer algo diferente hoy, pintar es relajante y... mamá no me dio permiso para comer en la habitación - río tierna -.

- Bueno pero ella no tiene por qué enterarse - guiñó su ojo y Angélica sonrió . Dejó la el vaso y las galletas en su mesa de luz - ¿Te ayudo a juntar todo? -

- Mm, espera sólo un poco más ¿si? Quiero terminarlo - David la miró dudoso pero terminó aceptando - ¡Gracias!

- Y ¿Qué pintas?

- Un ojo - Dijo mirándolo con obviedad -.

- Lo sé, lo veo, pero ¿de quién?

- Tú sabes de quién es.

- Bueno el único que conoces con ese iris, es... ¿en serio?

- Bueno... sí es mi único amigo, bueno ahora también está Deku, pero no es lo mismo.

- Angie, no lo haz visto en alrededor de 9 años.

- Lo sé, pero lo extraño... además seguimos siendo amigos, nunca dijimos que habíamos dejado de serlo, sé que si habláramos nos entenderíamos como a esa edad.

- Bien, tú ganas, he de decir que pintas muy lindo.

- ¡Gracias! Bien... terminé.

- Entonces... organicemos, bebe eso y a dormir.

- ¡Sí mi general!

Juntos juntaron las pinturas guardándolas en su respectivo lugar, lavaron los pinceles y pronto volvieron a la habitación, David le deseo buenas noches y salió de la habitación.

Angelica tomó la chocomilk y comió unas galletas, sintió mucho sueño derrepente y fue a dormir.

-Perdoname Angelito - Susurró para sólo oírlo él y espero afuera de la puerta unos minutos para luego entrar y quitarle sangre con el fin de  hacer unos análisis.

Fue a su oficina y empezó a hacer los estudios de sangre necesarios para encontrar una forma de que su voz no tenga ningún efecto en las personas.

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Espero les esté gustando uwu los queremos 💛

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